lunes, 20 de diciembre de 2010

LA CENA DE NAVIDAD

La Mucuy

CENA

            Mientras caen las últimas y permanentes briznas del eterno Yaraguá sobre los sempiternos suelos de La Mucuy merideña, todos sus prodigiosos habitantes hacen los toques finales para la cena de navidad.
            Desempolvan viejos recuerdos para tener las eternas recetas navideñas. La tradicional torta negra, hallacas de maíz pilado, dulce de lechosa, cabello de ángel, pan de jamón, chicha de maíz y el deguste de la antigua receta del Ponche Crema Yiya.
             El frio inunda las luces del eterno pesebre de Milpas de Doña Eloísa, imágenes centenarias, protegidas por el Niño Jesús, encomendadas a ella por sus padres desde inicios de mil novecientos.
            Miguel Carballo da alegría con sus delicados juguetes de maderas multicolores. El eterno violín de Don Juan Maldonado trasporta aires de suaves y espesas neblinas que viajarán a diversos encuentros de recuerdos decembrinos.
            Las aves de Gabriel Maldonado airean en sus mejores vuelos pintando cada espacio con adornadas plumas y vivos colores.
             Y en medio de toda la sencillez y galantería de estos inmortales espacios, cada uno preparara su humilde cena de navidad, vendrán al recuerdo viejos amigos y darán alegrías los que llegan.
            Brindarán por los que hoy están y por quienes vienen en camino. Comerán doce uvas que llevaran deseos de felices comienzos.
            Se encenderá la luz de una venturosa vela que logrará prever en cada recuerdo enseñanzas de los futuros acontecimientos que deparará la naturaleza.
            La quebrada La Liona dará con más fuerza agua para el riego fértil de finos campos aseguradores de la comida diaria.
            Grupos de villancicos y aguinaldos se dejaran oír junto a furros, cuatros, violines y tambores. Serán desempolvados veloces carruchas que recorrerán la única calle que atraviesa La Mucuy.
            La Partera Carmen Villarreal pedirá fuerza para que el nuevo año le permita seguir sirviendo en sus labores de sobar el cuajo caído, rezar eternas y antiguas oraciones a los hijos que hace décadas logró traer a este mundo.
            El gran Oso Frontino Ukumarito, seguirá protegido en las bellas melodías de historias de la inolvidable Gisela Barrios.
            Seller El Panadero, estará en las recordadas hazañas de la aviación francesa y de su navegante abuelo, preparara exquisitos panes servidos desde su horno de suaves aromas.
Justo al momento cercano de las doce campanadas, todos pedirán desde La Mucuy por nuestro remendado planeta.
            Y en el recuerdo del sabio Don Lencho compartirán con él un traguito, mientras desde su arrugada bolsa de papel ira dejando caramelos a los infantes y nos deseara a todos una Feliz Navidad.

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