miércoles, 8 de febrero de 2012

Porque quieren desaparecer la clase media ????

LA DESAPARICION DE LA CLASE MEDIA COMO UN OBJETIVO EN LA PLANEADA CRISIS MUNDIAL DEL SIGLO XXI

la crisis acabará con la clase intelectualA continuación presentamos una excelente reflexión sobre lo que hay realmente detrás de la actual crisis mundial, explicando cómo ha sido malintencionadamente planificada por unos pocos en el poder y por qué únicamente tendremos una oportunidad de sobrevivir si toda la humanidad nos unimos contra esa minoría elitista que nos está arrastrando poco a poco a un colapso sin precedentes, mientras nos mantienen lobotomizados con la TV.
El futuro que puede que no tengan nuestros hijos dependerá de la pusilanimidad actual de la gran mayoría poblacional, especialmente las clases intelectuales.
DESPERTARES

CARTA A LA CLASE MEDIA E INTELECTUAL, EL ESLABÓN PERDIDO DEL SISTEMA

Supongo que a estas alturas de la crisis económica y en la forma, tal y como se está gestionando por nuestros gobiernos, supongo, empezará a sospechar mucha gente que detrás de esta crisis hay intenciones aviesas de estrangular nuestra economía y someterla. O sea, que pudiendo resolver fácilmente esta situación, hay gente detrás de todo esto, que quieren, les interesa que la economía vaya así de mal, para que su negocio vaya así de bien.
Pero si valoramos debidamente la repercusión de esta crisis, qué sectores son los más afectados, veremos, que esta crisis, a parte de debilitar la sociedad en general, a la clase trabajadora, y de usurpar sus derechos en favor de la oligarquía, se está desvelando con un objetivo prioritarioLa clase media e intelectual.
Para la élite, la amenaza más importante es la clase media. Tenemos que saber que la élite solo reconoce dos clases, ‘ellos’, osea la clase elitista, singular estirpe parasitaria, y la clase obrera o esclava. Su poder depende y es proporcional al grado de sometimiento de la sociedad. Si hasta ahora la clase media ha fructificado por si misma, y se establece como motor de los avances y el progreso de las naciones, es porque a la élite le ha venido bien para el crecimiento y adquirir medios de control y aglutinar poder que de otro modo no hubiese sido posible, pues la clase media, la gente intelectual y más capacitada productivamente, creativamente, son quienes producen, han creado los avances y el progreso que ha dado lugar a esta rápida evolución de nuestra civilización en los últimos tiempos. La élite, dentro de su inutilidad productiva y nula inspiración creadora, lo único que saben hacer, y lo hacen muy bien, con especial astucia y maldad, es adueñarse de todo ese progreso. Pero eso tiene un limite para ellos, pues en la misma medida que les ha sido de utilidad la clase media, es también una amenaza para sus planes. Por tanto, y en buena lógica, a la clase media e intelectual es a quienes se les hace necesario reducir en primer lugar para instaurar su largamente planeado y anhelado Nuevo Orden Mundial.
Aunque estas crisis, en primer lugar, la sufran con más crudeza las clases más humildes, sin embargo, la clase media, de continuar la cosa así, poco a poco irá perdiendo su estatus y protagonismo (iniciativa social), hasta desaparecer tal y como la conocemos.
Bien es cierto que la élite necesita a gente que intermedie entre la clase esclava productiva y ellos, que hagan el trabajo sucio de control y manejo del “ganado”, y por tanto, va a ser un sector siempre necesario para su dominación y control, pero será un sector muy reducido, incondicional y conscientes de la ruin y miserable labor que ejercen, al estilo de como era las funciones y responsabilidades que tenían los kapos en los campos de concentración nazis, o tal y como podemos apreciar en cualquier dictadura que centraliza ferreamente la actividad de una nación, su gestión e iniciativas productivas, en la élite.
la crisis mundial acabara con la clases intelectualPero en la medida que se vayan desvelando los planes para esteNuevo Orden Mundial, que están imponiendo a toda costa y a toda velocidad, va a ser, y cada vez más, rechazado por la gente honesta, intelectual de nuestra clase media. Todo depende de como se vaya tomando consciencia de esta situación, por tanto, la clase media, no solo será un obstáculos para sus planes, sino una seria amenaza, en el qué, por otra parte, no van a tener una función claramente definida o útil en un sistema de gobernación mundial totalitario.
Aunque ahora, los más pobres y vulnerables, sean los que se enfrentan al sistema, y reivindiquen con más exigencia y en casos con más desesperación, es la clase media, en primer lugar, quienes estáis en el punto de mira, por el temor que tiene la élite a vuestra proximidad, fuerza, conocimiento e influencia. El propio corporativismo al que os aferráis y que os eleva sobre las clases más humildes, con el que creéis que defendéis legítimamente vuestro estatus, pronto o tarde se volverá en contra, al estar alimentando inconscientemente este sistema. El corporativismo entronca con el propio sistema elitista que tenemos, y tal como simbolizan su sistema,la clase media no está en sus planes, y mucho menos la gente inteligente con influencia social que puedan exponer seria y claramente sus planes. No hay solución de continuidad entre ellos, la élite “iluminada por el conocimiento y la verdad” y la clase trabajadora esclava. Sois el eslabón perdido entre la cúspide de este sistema y la clase trabajadora más sometida.
La gente humilde, por más que proteste, reaccione contra la injusticia y el abuso, no puede hacer nada si las clases intermedias, intelectuales, no actúan. Además, son fácilmente manejables, por como este sistema de subyugación “democrático” maneja los medios y las mentes mas vulnerables. Sin embargo, vuestra preparación, convicción, influencia y posicionamiento, puede liberarnos de esta amenaza, fundamentalmente a través del conocimiento, en la defensa de la verdad y su divulgación.
Este plan de austeridad que adoptan los gobiernos para atender esta tremenda deuda acumulada en nuestro sector público, está claramente diseñada para el servicio exclusivo y el cumplimiento de los planes de la élite, y es inadmisible que estas medidas se apliquen impunemente sin la oposición de la clase intelectual, de la clase media, que es la única que puede hacerles frente con eficacia. Las medidas de recorte del gasto público, de equilibrio presupuestarios, son solo y exclusivamente para empobrecer las economías, para hacer imposible a largo plazo la solución de la crisis, y ser rehenes permanentes de la deuda*, tanto pública como privada, tal y como ha ocurrido con tantas naciones en vías de desarrollo, y ahora en los países industrializados, y además, con el especial objetivo de aniquilar la clase media.
Hay cuestiones de las matemáticas, de la ciencia, que no podemos obviar y que tenemos que saber plantearnos con claridad para no dejarnos engañar o encogernos de hombros ante medidas tan nefastas como falsas. Intencionadamente falseadas tal y como las están aplicando nuestros gobiernos, y explicando un amplio sector intelectual, en clara traición a los intereses generales, de una sociedad que confía y delega en sus gentes más preparadas y a la vanguardia del conocimiento. Ver video (así es como te esclavizan, 3 min.):
Podemos observar qué, el mecanismo del dinero-deuda, en la modalidad como lo aplicamos, que todo el dinero circulante está generando intereses, y por tanto, con el tiempo se reabsorbe a si mismo, necesita imperiosamente qué en la misma medida que se reabsorbe, se genere dinero nuevo, es una necesidad que responde a su propia ley matemática de equilibrio, sino, el proceso natural del ‘dinero-deuda’ lleva inevitablemente al colapso de sí mismo (por la tendencia a inmovilizarse saliéndose del circulo consumo-productivo, revertiendo en la misma medida como elemento especulador cada vez más potente). Esto lo saben perfectamente los gestores de nuestro medio de intercambio y dueños de él, la élite parasitaria. Por tanto, la estrategia para robarnos todo y someternos es bien sencilla, en primer lugar inundan el mercado de dinero, que con el potencial productivo tecnológico que tenemos da pábulo a una economía en rapidísimo crecimiento, sobrepasando fácilmente nuestras necesidades o capacidad de consumo, y como todo ese crecimiento ha sido a costa de que ese dinero ha ido generando intereses, más deuda, cuando se corta el suministro de dinero nuevo, y no solo eso, sino que se retira estrategicamente del mercado cantidades muy importantes de dinero, la escasez de dinero, de nuestro medio de intercambio, dificulta la actividad normal de la economía, de nuestras empresas, retrae el consumo, y por tanto frena la economía revirtiéndose en una espiral en recesión. Pero los intereses que hay que pagar por la deuda generada, lo es por todo el dinero creado con anterioridad (también del inmovilizado), eso acelera enormemente el proceso de reabsorción por sus intereses, pasando de forma rapidísima y exponencial de su balance deudor a su balance acreedor.
Pensamos qué si hemos adquirido una fuerte deuda, es justo que ahora nos tengamos que apretar el cinturón para poder devolverla, evitando endeudarnos más y restringiendo el gasto. Esa es la lógica, pero es la lógica con que nos están engañando, estafando, puesto que eso no es así en el contexto global de una economía que necesita gestionar su medio de intercambio, adaptándolo a sus necesidades de creación de riqueza, de bienes de consumo, y en especial para poder devolver esa deuda. La deuda hemos de devolverla con bienes, no con dinero. Le estamos dando al dinero un valor independiente que no tiene. El dinero es representativo de los bienes que producimos, y por tanto, nuestra realidad financiera son los bienes de consumo. ¿De que serviría todo el dinero ahora existente, si se diera lugar, precisamente por culpa del dinero, a que colapsen las economías y no existiesen bienes producidos que intercambiar? Para mantener y sostener el valor del dinero hay que mantener y sostener el PIB que representa. Para poder devolver la deuda hay que producir bienes, y lo que más dinamiza las economías es el gasto público, la inversión pública. Si hacemos una política agresiva de recorte del gasto público, restringimos en la misma medida la posibilidad de crear riqueza, y por tanto, las posibilidades reales de devolver la deuda, tanto pública como privada.
Por tanto, la única forma de salir de esta situación sin perjuicio de nadie, y en especial, sin perjuicio de los propios acreedores, moderados y honestos (mercados financieros), es que podamos trabajar para devolver la deuda, imprimiendo el necesario dinero nuevo para ello. Que los bancos centrales (que debería ser soberanía de las naciones) acepten deuda de los estados, el necesario. Que la sociedad tenga suficiente medio de intercambio para poder trabajar, crear suficiente riqueza con que poder devolver la deuda y por supuesto, poder mantener y sostener el valor real del dinero ahora existente No se trata de adquirir prestamos para pagar intereses o amortizar deudas anteriores sin más, sino para dinamizar la economía, crear riqueza suficiente para así poder pagar la deuda con suficiente holgura. Se trata de proporcionar la posibilidad real de devolver la deuda, para que esa riqueza que se demanda en forma de intereses, la podemos devolver sin problema con los medios tecnológicos y recursos que disponemos, y que podemos hacer sobradamente y sin renunciar a ningún logro social, pero hace falta el medio de intercambio que lo haga posible. La función del estado es evitar que ese dinero nuevo se tenga que disponer a través de intermediarios financieros y con intereses de usura y sobre todo evitar que los baqueros, la élite, tengan el control de nuestro medio de intercambio, del crédito. Esta es una de las cuestiones más sagradas y sangrantes de nuestra economía y del que depende íntegramente nuestro estado del bienestar, y que apenas se le da relevancia, ni por los medios de comunicación, ni por nuestra gente intelectual, y por esa misma razón son también cómplices de este drama social que vivimos. No se advierte, ni se denuncia claramente esta cuestión y así se permite denuestros políticos y parlamentarios una actuación claramente delictiva, de alta traición, al permitirse la invasión de la soberanía nacional en lo más sacrosanto de nuestra primera institución. Al ceder el control y la regulación del sistema financiero en manos de particulares, impidiendo, en el caso concreto, el sistema bancario (la élite) que los estados se provean directamente de dinero nuevo de nuestro banco central, el necesario para mantener nuestro necesario equilibrio financiero.
Teniendo control y soberanía sobre nuestro sistema financiero se puede pagar la deuda anterior y la nueva sin ninguna dificultad y sin ajustes de austeridad, vigilando los gobiernos, eso si, que ese nuevo dinero repercuta en inversiones productivas y consumo diversificado, que en verdad genere riqueza, que revierta en sectores que a su vez generen más riqueza y cierren el ciclo productivo más abarcante y dinamizante posible, dentro de un perfecto y sostenible equilibrio entre oferta y demanda, pero en modo alguno restringiendo más y más el gasto, y con cada vez más cargas fiscales.
No es nada descabellado fabricar dinero nuevo para compensar, solo compensar el desequilibrio normal que se produce por propia naturaleza en la modalidad que gestionamos nuestros intercambios como ‘dinero-deuda’, sino que es imperiosamente necesario que así sea, y no solo para prevenir el efecto negativo de las masivas retiradas especulativas de dinero de los circuitos financieros, sino para su funcionamiento en condiciones normales. Ese concepto falta integrarlo en la ecuación matemática de nuestro medio financiero para su perfecto equilibrio, para que sea así un instrumentos útil y seguro, válido para nuestra economía. Mientras no se haga así, estamos utilizando un instrumento con una grave deficiencia en seguridad. Es como hacer un vehículo que funciona muy bien, corre mucho, pero que no le hemos dotado de amortiguadores ni frenos. Si a esto le añadimos que ese vehículo lo dejamos en manos de gente sin escrúpulos, conducido con la mayor de las ambiciones personales y de poder, os podéis imaginar sobre qué estamos montados y hacia donde se dirigen todos nuestros esfuerzos y trabajo: Hacia nuestra propia esclavitud.
Comprender estos conceptos con claridad y defenderlos en unidad de criterios, es de las pocas posibilidades que nos quedan ante este sutil pero brutal ataque a la humanidad, y eso sólo lo pueden hacer y exigir la clase media e intelectual.
Son insostenibles los argumentos con los que se exige a las naciones las restricciones en el gasto y el recorte en derechos sociales, y eso lo podéis demostrar la clase intelectual sin ninguna dificultad y sencillamente, pues los argumentos que oímos regularmente en los medios y en boca de nuestros gobernantes son matemáticamente insostenibles. Sois los únicos que podéis cuestionar seriamente a los estados, y poner ante la tesitura a gobernantes que con estas políticas están claramente al servicio incondicional de la élite**. Y debéis exponerlo, claramente, como una sola voz. Vuestro estatus, vuestras consciencias, y muy probablemente vuestra supervivencia dependan de ello***.
(*) Hay que tener en cuenta que el mecanismo de reabsorción del ‘dinero-deuda’ por los intereses permanente que genera, cuando llega a su etapa de reabsorción exponencial, su colapso se hace inevitable en muy breve tiempo. En la propia dinámica natural de los mercados financieros, todo el dinero pasa íntegramente y en breve tiempo a su parte acreedora. Esto hubiese ocurrido ya, a las economías ahora en dificulta, pero lo evita la afluencia de dinero nuevo, cuando los bancos centrales emiten nuevo dinero directamente a los estados, o cuando los banqueros que manejan la deuda de las naciones condonan parcialmente la deuda. Pero podemos observar que cuando el BCE emite dinero, no lo hace en suficiente cantidad como para solucionar el problema, sino que emiten el dinero justo para evitar que los países caigan en la banca rota, pues eso no les interesa en modo alguno, por eso, el dinero que ponen en circulación es el justo para evitar que quiebren los estados, pero que a sus vez se mantenga la máxima presión de la deuda, así juegan con ese frágil equilibrio para tener asfixiadas, sometidas a las economías sin llegar a ahogarlas, siendo así rehenes indefinidamente de la deuda, y con esa sencilla estrategia dominan las naciones, sometidas en su máxima debilidad económica. Si dieran lugar a que quebrasen las economías, que es lo que ocurriría inevitablemente si no se interviniese fabricando dinero nuevo, saben, que las naciones, ante tan gravísima situación, de forma independiente buscarían rápidamente sus formas de trueque e intercambio, fabricarían su propio dinero, y en ese caso, al prescindir de la moneda que la élite maneja, y de la que son dueños, perderían todo poder sobre las naciones. De modo, que mantener al limite la deuda, evitando la quiebra con nuevos pero muy limitados aportes de dinero, o condonando parcialmente la deuda, es la clave en este sistema para que la soberanía de las naciones sean rehenes permanentes de su deuda en manos privadas.
(**) Una cuestión que me preocupa, que oigo con bastante frecuencia, y hace que diste mucho de tener una verdadera solución este problema, y que estemos en un callejón sin salida de protestas y reivindicaciones de los mas inútiles, es que nuestros economistas digan a estas alturas, y con toda la información libre disponible, que nuestros gobiernos están secuestrados por los mercados, o por la grandes corporaciones, es decir, que están atados de pies y manos en el propósito de hacer una política que nos solucionen los problemas, pero que a duras penas pueden hacer algo por nosotros contra esas fuerzas superiores.
Eso es radicalmente falso, y es un punto de partida totalmente erróneo al plantearnos este problema. Nuestros gobiernos no están intentando librar batallas contra fuerzas superiores, están para hacernos creer que hacen por nosotros ese esfuerzo, y engañarnos con argumentos y técnicas de manipulación democráticas, cuando en realidad están al servicio de esos poderes económicos, por que están puestos por ellos, y están dócilmente al servicio de ellos. No hay resistencia alguna, solo es un escenificación democrática para hacernos creer que nos sirven a nosotros, a la sociedad, cuando en realidad solo sirven a los poderes económicos en la sombra, esa es la única realidad y el principio de nuestros problemas. Somos engañados, estafados democráticamente, y mientras así no lo planteen nuestros economistas, nuestra clase intelectual, estamos engañados (consciente o inconscientemente) por ellos también.
(***) No quisiera concluir este mensaje a modo de advertencia o amenaza, y pretender que nuestras acciones sean correctas por el simple temor a las consecuencias de nuestros actos, tal y como nos tienen acostumbrados los poderes de este mundo y en la forma engañosa y dolorosa en como ha sido y es conducida la humanidad, sino más bien, se espera de nosotros una respuesta de madurez de consciencia, de responsabilidad ante nuestros destinos y ante lo que en realidad somos, pues es lo único que nos hará dignos merecedores de un mundo mejor.
Generalmente nos consideramos gente buena y sociable, que deseamos el bien colectivo, pero eso es incompatible cuando estamos al servicio o en una estructura social de poder o jerárquica donde tenemos que cumplir ordenes, seguir directivas, sin saber con exactitud las intenciones o finalidad última que puedan haber detrás de ellas, eso ocurre en prácticamente la totalidad de instituciones sociales y entidades económicas privadas de envergadura. Cuando alguien está manteniendo unos privilegios, un puesto de trabajo, aceptando prebendas, etc., con actuaciones en contra de sus principios éticos, morales o de conciencia, cuando no se es plenamente libre a la hora de ejercer su profesión o cualquier actividad, cuando sencillamente actuamos hacia los demás en contra de lo que desearíamos para si mismo, se está formando parte incondicional, inconsciente, de este sistema. Quizás los resultados de esas acciones no tengan repercusiones inmediatas u ostensiblemente negativas a simple vista en nuestro entorno, pero el problema es, que no sabemos exactamente cuando es negativa o es positiva, pues la intención última que genero esa actuación la desconocemos. Cuando estamos dispuestos a cumplir ordenes de origen e intenciones desconocidas, y esas ordenes provienen de una jerarquía entroncada en el sistema, estamos formando parte dócil del sistema y no sabemos exactamente como estamos siendo utilizados.
Si no tenemos la absoluta libertad de actuar en consciencia, no somos dueños de nuestros actos, pero somos responsables de ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario