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viernes, 10 de mayo de 2013

Cualquier parecido con la realidad…


No pasa cada día, al menos no tan escandalosamente. No lo hacen todos lo opositores, al menos no se atreven a hacerlo más allá del mundo virtual -¡tuit!-, pero pasa. La deshumanización del que piensa distinto pasa, la irracionalidad que convierte a los chavistas en monstruos peludos a lo ojos de gente normal y corriente con quienes
convivimos pasa. Esta es la historia de una tarde en un parque, que pudo también ser en un restaurante. Es la historia de los que se atreven a convertir en acciones lo que les indujeron a creer… a temer.

“Soy una madre amorosa, demócrata y defensora de la paz, y sobre todo, de los derechos humanos de los humanos, y esto no es una redundancia. Me explico: No todos somos humanos, para serlo hay que cumplir con unos requisitos simples a los ojos de quienes los cumplimos, pero imposibles para los que, aún pareciendo personas, basta levantarles una capita de pintura para saber que no lo son.

Yo lo reduzco a una sola frase: Chavista no es gente. Lo comprendí tras un encuentro cercano con uno de esos especímenes del demonio. Una mujer con cochecito; la muy miserable tenía cara de mamá y, ¡peor!, el bebé tenía cara de bebé y hasta chupaba un chupón simulando estar dormidito, ¡qué dormido iba a estar!, si esos no le dan descanso a la maldad. Con ellos había un piojoso jugando en el mismísimo parquecito donde juega mi Julian, y hasta le prestaba sus juguetes como parte del plan malvado para engatusar a la gente decente pensante de este país.

Mimetizándose entre la gente de bien, venían al parque cada tarde, hasta compartimos el mismo banco -me acuerdo y me muero de angustia y grima-. Pero la verdad, como la mierda, siempre sale a flote, y la mierda flotó: La delató su sonrisa, porque todos sabemos que en esta pesadilla de país los únicos capaces de sonreír con descarada felicidad son los chavistas. Tuve un pálpito y le pregunté a quemarropa, -y malaya que para quemarropearla no tenia sino preguntas- ¿Tú como que eres chavista? Y ella, con esa sonrisa malévola y cínica, me contestó que sí.

La puse en su sitio con merecidos insultos, las otras madres decentes del parque hicieron los propio ¡Y ay de la que no lo hiciera!. El supuesto bebé lloraba. ¡Bien hecho! – Llora como lloramos nosotros viendo la realidad del país por Globovisión. El otro piojoso recogía sus juguetes, mientras le gritábamos que su mamá se los compró con dinero robado. Con lágrimas de cocodrilo que a nadie engañan corrió a meterse en las faldas fuera de moda y de pésimo gusto de su mamá.

¡Fuera, fuera! gritamos la madres decentes del parque, librando una batalla en pro de la paz y los derechos humanos que son violados a diario por los chavistas en este pobre y miserable país.

¡Libertad, libertad!”

¿Con qué se combate la irracionalidad?

domingo, 5 de mayo de 2013

Los mangos y el perrito cagón


Los mangos y el perrito cagón

by Carola Chávez

Para la gran prensa internacional no existimos, y cuando existimos es para ser malísimos, ignorantes, violentos, horrendos; bichos opuestos a la hermosa civilidad que representa una oposición que sí existe, que se llama sociedad civil, que reza, que invoca al Espíritu Santo antes de desconocer la legalidad, las instituciones, la voluntad de la mayoría. Gente bella que invoca a la muerte, que mata pendejos que luego la prensa ignora. Empresas de información que no informan porque son empresas y la información es solo un negocio y para el negocio decir la verdad sería un autoatentado.

Ya sabemos cómo actúan, lo hemos aprendido a fuerza de golpes y zancadillas durante todos estos años. Ya lo sabemos. Lo que parecemos no saber todavía es cómo zafarnos del juego en el que nos tienen metidos. La mentira dicta la agenda, el desmentido se hace imperativo, lo importante se queda en el tintero porque hay que aclarar que no dijimos esto, no hicimos aquello… y lo que sí decimos, y lo que sí hacemos, lo que construimos y avanzamos ¿quién lo dice?
Nos invisibilizan, nos autoinvisilizamos, nos dejamos.
A veces, tantas veces, casi todas las veces, siento que estamos corriendo detrás de un reguero de mentiras que va lanzando el enemigo para desviar nuestra atención. Seguimos mordiendo el anzuelo, siguen siendo nuestra prioridad en la agenda, los nombramos, los convertimos en titulares que ocupan el espacio de titulares importantes que nunca salen. Los posicionamos, les damos pantalla, les conferimos fortalezas que no tienen. Nosotros, los invisibilizados, hacemos más visibles a quienes nos niegan y nos negamos el espacio para hacernos visibles. Todo esto para nada, si no pregúntese si alguna vez los grandes medios ha rectificado ante uno de nuestros desmentidos. La respuesta es no, al menos nunca con los titulares y el espacio en primera plana que siempre tiene la mentira.
Vivimos mirando al jardín del vecino ladilla, el que suelta a su perrito para que se cague en nuestro patio. Le tomamos fotos al perrito cagón, a la sonrisa burlona del vecino, se lo comentamos a una tía, a un amigo, a la calle, a todo el mundo para que se sepa que el vecino es malvado, pero a nadie le contamos de la mata de mangos que crece en nuestro patio, de la cosecha maravillosa que viene dando. Todos conocen al perrito cagón, todos hablan de él con la boca llena de mangos que nadie menciona.

Tenemos que voltear la tortilla y empezar a decir lo que queremos, lo que nos importa, lo que nunca tenemos tiempo de decir. Que, en lugar pisar el peine mediático, lo dejemos morir de mengua. Enterremos el peine bajo una montaña de noticias, de testimonios; que millones de caras y voces nos cuenten cómo vamos construyendo el país que queremos. Contemos cómo avanzamos, contemos cómo triunfamos

lunes, 29 de abril de 2013

Defiendan la Paz...




Aunque ya no me hablen y me hayan borrado de sus vidas y de facebook, a veces yo siento la urgencia de hablar a mis viejas amigas, como para cuidarlas, como para cuidarnos. A veces quisiera que volvieran a ser aquellas muchachas que se sentaban a conversar en la cocina, con café y cigarros; cuando nos importaba lo que la otra decía, no por estar de acuerdo y muchas veces no estándolo, sino porque sabíamos quien decía lo decía. Conocíamos nuestras historias, nuestras razones, nuestros sueños.
Me gustaría poder decirles que seguimos soñando más o menos lo mismo. Queremos criar a nuestros hijos tranquilas, queremos que sean felices y buenos, que estudien, que no se enfermen, que si se enferman los podamos curar. A grandes rasgos, queremos lo mismo para ellos. Vivimos para ellos. Ninguna de nosotras haría algo que pudiera dañarlos, ninguna jugaría con la vida que les dimos, y es aquí, mis amigas, cuando este café que imagino que tomamos se nos pone bien amargo.
Es que hay que cosas deben saber y no saben, cosas que no salen en las revistas que leen, ni en la tele que ven. Las guerras suceden, mis amigas -y por favor no escupan el café-. Y lo peor es que las guerras, no se hacen por motivos nobles, nunca es noble matar  así, la inventan grupos de poder que les sabe a mierda la felicidad de nuestros hijos, les sabe a mierda destruir la cocina de nuestras tardes, donde hoy toman café tus papás. Las guerras son un negocio que, además, permite quitarle al pez chico lo que el pez grande quiere, eso y nada más.
¿Saben que había mamás como nosotras en Bengazi, allá el Libia? Muchas de ellas, como ustedes, cacerolearon por una libertad que nadie les había quitado. Ya no cacerolean, no porque la paz llegó sino que llegó la guerra. Lo mismo pasó con las caceroleras de Siria, dos años de guerra sin tregua que les recuerda que antes eran felices. Sin saberlo, fueron accesorios mediáticos en el conjuro su propio infierno. Ustedes tampoco lo saben.
Sépanlo. Vean qué tenemos en común sus países y el nuestro. Sepan que tomamos café sobre incontables barriles de razones. Hilen la historia y véanse en los ojos de esas mamás que, buscando lo que no habían perdido, se encuentran atrapadas en su peor pesadilla. Sépanlo y defiendan la paz.

sábado, 27 de abril de 2013

Folow the Flaco, síguelo si puedes !!

Osea,  ¡qué estrés! Basta mirar mi muro de Facebook para darse cuenta de lo difícil, osea hard, que es luchar contra la dictadura, porque lo difícil no es fácil, osea, y por eso tengo un líder que me dice lo que debo hacer.
Y me dijo que votáramos, que confiáramos en el sistema electoral, osea y yo voté por él, y una maquinita, delante de mis propios ojos, me dijo que la huella de mi dedo gordo era mía, yo lo vi, osea, y voté, y apreté el botoncito y salió el papelito que decía que voté por Capri, osea, el Flaco. Pero no,osea, era mentira, el CNE es maluco y tramposo, osea, yo lo vi por Globovisión.
Entonces desconocemos, osea, y el lunes salimos a descargar nuestra arrechera, tal como nos pidió nuestro flaco, y escribí en mi Facebook que quería matar a los todos chavistas, osea arrecha, y mandé como un millón de tuits súper furiosa, osea, para que el mundo supiera lo violentos que son esos chavistas cobardes que
justo cuando tienen que ser violentos, para que la comunidad internacional veo lo hurriblis que son, osea, no vinieron en hordas a destruir mi casa, osea, qué frustración.
Queremos paz, osea, lo dijo el flaco el martes, al día siguiente, osea, y yo tuve que querer paz arrecha, porque queremos la paz, no como esos chavistas que solo quieren la guerra y por eso hacen trampas, para que nosotros nos arrechemos y quedemos como los malos, pero somos pacíficos,osea, lo vi por Globovisión. No hicimos nada sino arrecharnos cívicamente, osea.
Yo, que había comprado cacerolas para toda la semana, me encuentro frente a la tele, osea, escuchando que ya no vamos a cacerolear sino a poner salsa, esa música niche, osea, y a esa hora me tuve que poner a descargar mi arrechera descargando una salsa hurribli pero libertaria, para meterla en mi iPad, osea, sufro como Maricori, osea, todo esto solo por querer vivir en paz.
Fue tan intenso, osea, que nos fuimos de puente el 19 de abril, yo me fui a Mayami, osea, a respirar un poco de freedom, osea, porque tenemos derecho a respirar.
Regreso cargada de bolsas súper nice y descubro que solo queremos que cuenten las papeletas, eso dijo el flaco y eso puse en Facebook y lo tuitié mil veces para que el mundo supiera que solo queríamos eso, osea, porque ahí está la trampa, lo sé, osea, porque por eso soy una de las personas decentes y pensantes de este país.
No, que no son la papeletas, que son las máquinas. Maquinas, máquinas, máquinas, grité por la redes sociales. No, no, ahora son los cuadernos, que parte de queremos los cuadernos no entienden los chaburros, tuiteo pacíficamente.

Tampoco son los cuadernos, no queremos la auditoría que queríamos, la gente que progresa sabe que siempre querer más. Así que Capri va a impugnar, osea, qué arrechera, porque eso es lo que, hace una semana, los chavistas me decían que tenía que hacer, osea… 

miércoles, 24 de abril de 2013

La vida oscura de Clara,Y no me da la gana


Clara, la de la vida oscura, paseaba por el Sambil. Eran las ocho de la noche y el cacerolazo la agarró saliendo de la zapatería. Cuatro bolsas, cuatro pares de zapatos nuevos ocupaban sus manos caceroleras, ahí, a la hora libertaria, sin cacerola, sin cucharón.
Cuando se lucha por la libertad, se lucha en todos lados, y a Clara le tocó luchar en pleno centro comercial, entre el Hard Rock Café y el McDonald's, frente a la tienda donde compró su último iPhone. Menos mal que lo compró y que lo tiene preparado: Clara, precavida, descargó hace semanas la aplicación que le salvaría la noche: Cacerolapp, una maravilla tecnológica que te permite llevar tu cacerolazo en el bolsillo. Basta agitar el teléfono para que, tlaca, placa, taca, plin, pongas a temblar al Gobierno.
Clara se unió al coro de shopping cacerolos que, bajo la mirada tutelar y burlona del Ronald McDonald, entonaba la consigna del peor ciego que no quiere ver: "Que no, que no, que no me da la gana, de una dictadura como la cubana".
Clara, iPhone militante, lucha contra el fraude castrochavista. Firma una ciberpetición a la Casa Blanca para que ¡Help us! Cuelga en su muro de Facebook fotos de otros muros que muestran claramente cómo soldados del Plan República destruyen material electoral. "¡Qué vergüenza!", escribe indignada. Luego supo, por culpa de una amiga chavista que aún no había bloqueado y ¡clic! ya bloqueó, que las fotos eran viejas, que venían de la web del mismísimo CNE, que el material de cada elección se destruye tiempo después, que para corroborar la verdad basta buscar con su iPhone en Google, así como busca lo último de lo último de la moda. Y ahora que sabe la verdad, coño, ahora que la sabe… Clic, apaga.
Clara, iPhone en mano, baila la conga de la desinformación: ¡Tuit! Foto de Egipto, 2009, titulada "Brutal agresión de policía venezolana a indefensa manifestante opositora". Y desde la Policía española hasta la nepalí (¡clic!) si la foto es brutal, se convierte en maluca policía bolivariana. La verdad no importa, las consecuencias de la mentira tampoco. Está en juego, la vida, la paz. Clara, instrumento ciego de su propia destrucción, parada sobre las reservas petroleras más grandes del planeta, cacerolea y canta: ¡Y no, y no, y no le da la gana!

Entrampados en atajos


El camino corto, en política, resulta muchas veces ser el equivocado. Andar apuraditos por ese camino nos impide ver un sin fin de elementos regados en el complejo paisaje del camino largo. Andar apuraditos buscando culpables nos impide ver y entender razones.

Este ha sido el reiterado camino de la oposición. Ellos tienden a lamerse las heridas achacando sus errores al chavismo. Nos llaman ignorantes, tarifados, tramposos, fraudulentos, incluso ahora, luego de ganar un millón de votos que hoy se dedican a perder a patadas en su crónica manía de tomar el camino corto. No hay atajos.
Pero lo que hoy me hace sentarme a escribir no es esta recurrente manía opositora sino la incipiente tendencia chavista que tanto se le parece y que, extremos-que-se-tocanmente, tanto me preocupa.
“Traidores desclasados” -Adjetivos dedicados por compañeros chavistas a quienes no votaron por Maduro el domingo pasado. Traidores y punto, nada más que decir, nada más que pensar. Ni un solo por qué sale de la boca de estos jueces autoproclamados -menos mal que son poquitos-, ni una duda, solo dedos batientes que piden a gritos injusticia; que se exponga a los traidores, que se les persiga, duro, bien duro, para que jamás regresen, para que nunca entendamos dónde fue que la cagamos, porque los súper revolucionarios jamás nos equivocamos, así que no podemos permitir que un pata en el suelo sin conciencia de clase pretenda exponernos y restregar nuestros errores en la cara.
Yo soy Chávez y lo asumo, y asumirlo, creo, es actuar como lo haría mi Presi; y no lo veo batiendo el dedo contra el pueblo que tanto quiso. No lo veo mezquino, jurando arrebatar lo que entregó por justicia, nunca a cambio de unos votos. Me lo imagino queriendo entender las razones de boca de la misma gente. Lo veo clarito, revisándose. Lo veo recuperando ese apoyo perdido, y logrando otros nuevos. No imagino a mi Presi llamando “pueblo traidor”. No lo hizo cuando perdimos la Reforma. Él no condenó a la gente entonces, él buscó las razones desde dentro y desde ahí supo que había que rectificar.
¿Entonces qué hacemos? ¿Somos como Chávez? O abrazamos la intolerancia y la soberbia que siempre hemos combatido. Si condenamos a la señora de Ciudad Caribia que votó por la oposición nos condenamos a nosotros mismos, aceptando el juego cochambroso del adversario, para quien la justicia social no es más que un simple chantaje electoral.
¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos en nuestro Olimpo de pureza revolucionaria mirando con asco hacia abajo, clamando por formación ideológica para esa gente inconsciente, malagradecida, ignorante?… ¿Seguiremos ignorando que allá donde miramos rabiosos es justamente donde está la respuesta?
Cuando creemos saber más que el pueblo despojamos de sentido a nuestra lucha.

Déjame contarte, mi Presi


Sé que nos estás viendo pero de todos modos quiero contarte. El 11de abril cerramos campaña en Caracas, otra vez las siete avenidas, tus siete avenidas del 4 de octubre del año pasado. Entonces yo estaba allá contigo viviendo otro de esos sueños que has sabido regalarnos, entonces tú estabas aquí con nosotros.
Ha sido una campaña chavista, mi Presi, porque estabas e
n todos lados. De Sabaneta a Miraflores, aquellos mismos caminos y en cada uno de ellos tu presencia. Retumba tu voz en nuestro himno, retumba cada vez que lo cantamos, y saltan millones de lágrimas, y nuestros ojos te buscan en el aire, te sentimos en el amor que sentimos. Tu pueblo en la calle sin ti pero contigo en el alma. Superando pruebas, enormes, dolorosas, tan dolorosas... y este dolor se convierte en fuerza y de la fuerza en campaña vemos retoñar la alegría. 
Y Nicolás, vaya vaina que le echaste, teniendo que hacer campaña después de tus campañas, dar discursos después de tus discursos… No te equivocaste, Nicolás se ve asentando en su Nicolasidad, y eso es bueno, lo vamos descubriendo y nos gusta. Es jodedor, no hay burla que no ataje y le de la vuelta, el hombre que te vio pajarito se convirtió en silbador, el chofer en su autobús con su mano de plátano maduro. Tranquilo, sin nervios, Nicolás transmite paz en estos tiempos que algunos pretenden que sean revueltos.
Y nosotros, los hijos de Chávez, aquí, colmando las calles, demostrándole al mundo que sigues vivo. ¡Mi Presi, eres millones! Y Caracas fue una fiesta roja. En Caracas borramos todas las dudas, aquí estamos, contigo, intactos, en feliz y victorioso combate como estamos acostumbrados.
Yo en Margarita miraba al cielo margariteño buscando ver el cielo de Caracas, porque el cielo es todo el cielo, y desde allá nos estás mirando, desde allá escuché tu risa “¡Ji ji ji, compadre!”.
Cerramos campaña cerrando filas y este domingo, mi Presi, apenas suene la diana, vamos a salir todos, y todas nuestras lágrimas se convertirán en votos. Vamos salir a votar en paz y por la paz, ignorando provocaciones, como tú, yosoychavezmente, sin pisar peines de quienes no tienen más recursos que la violencia. Vamos a votar por la Patria que tenemos, para que nuestros hijos y nietos también la tengan. Vamos a salir con la alegría de quien sabe que vence y que vence en la más justa de la causas. Vamos a votar, como lo hemos hecho durante estos catorce años, por todas la razones por las que hemos votado siempre, porque son las mismas, el rumbo es el mismo, el que tú nos mostraste, mi Presi, el que vamos a seguir andando hasta la victoria siempre.
Ya sé que tu lo sabías, pero yo quería contarte.

Los enchufados con Maduro !!


El candidato antichavista y su comando, tiro-por-la-culatamente, quisieron hacer una gracia y, otra vez, les salió una morisqueta.

Yo, que escribo mis columnas solita, opté esta vez por escribirla a millones de manos, a millones de voces que siempre tienen la palabra precisa para responder a la infamia: Una cuña electoral que descalificaba a los beneficiarios de la Misiones tildándolos de “enchufados”
Responde el pueblo:
“Para nosotros INCLUSIÓN, para ellos enchufar”
“También estamos enchufados a los satélites Bolívar y Miranda”
“A mi hijo que estudia 2do grado le dieron una Canaimita, está demasiado enchufado”
“Mis hijos están enchufados en una escuela Bolivariana. Les dieron libros y útiles y gozan de desayuno almuerzo y merienda! Gracias CHÁVEZ por enchufarlos.”
“Casi seis mil niños enchufados han sido operados en el Cardiológico Infantil.”
“A mi me operaron gratis en un CDI. Soy un enchufado.”
“Tengo varios panas opositores con laptops VIT, ¿será que son enchufadosinfiltrados?
“Mi suegra como campesina estuvo excluida del Seguro Social. Hoy por culpa de Chavez esta pensionada. Está enchufada.”
“Tengo mi nevera Haier de Mi Casa Bien Equipada, soy tremenda enchufada.”
“Los millones de Adultos Mayores con Pensión, seguro son todos enchufados"
“Cantv ahora nos enchufó con Internet y TDA”
“Enchufados a los 866 Infocentros a nivel nacional.”
“Me compré un Vtelca N720 con Android y me siento un enchufado.”
“Me acabo de enchufar una arepa con jugo en la Arepera Venezuela”
“Millones de enchufados leemos libros gratuitos que son Distribuidos por el Gobierno Chavista.”
“¿Enchufados? En Primero InJusticia siguen desenchufados del pueblo y sus necesidades.”
“Los niños del Sistema Nacional de Orquestas ¿son unos enchufados?”
“¡Bien enchufada que estoy a mi bigote Maduro!”
Complementa la cuña la frase de Capriles: “A los enchufados les daremos un parado para que nunca se les olvide quién manda en Venezuela.” Que más que promesa electoral es una seria amenaza, del mismo que usó su poder para cazar chavistas el 11 y 12A, el mismo que no le perdona al pueblo la insolencia de quitarle el poder de la manos de quienes creen que nacieron para mandar y nosotros para obedecer.
Este pueblo sabe y no olvida. Por eso seguiremos enchufados con Maduro.

viernes, 15 de marzo de 2013

Ya no te lloro...


Ya no te lloro

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Ya no te lloro. Ayer me descubrí cantando contigo, sonriendo con tus cosas. Ya no te lloro. Las lágrimas me pesan, me nublan la vista, me dejan sin palabras. Esa tristeza mía lloraba por mi, por la soledad mía de creer no poder verte. Mis lágrimas eran las lágrimas del que se queda, del que no mira más allá de este cuartico pequeño que llamamos, con pequeñez ingenua, vida.
Ya no te lloro porque te sigo viendo, porque verte me produce alegría. Estás ahí, en cada rincón donde mis ojos llorones se posan y viéndote se secaron mis lágrimas. Estás en las canciones que canto, las que tú me enseñaste. Estás en lo que escribo, en lo que pienso, estás en esa fuerza que me empuja a seguir luchando.
Sobrevolábamos Caracas hace una semana cuando fui a despedirte. Miraba a mi Caracas desde el cielo y allá abajo mi ciudad era toda tú. Vi los edificios nuevecitos de la Misión Vivienda, la Plaza Venezuela que lloraba apagada; mis ojos siguieron por el bulevar de Sabana Grande, vi a la gente que caminaba en la amplitud ordenada de un espacio que, si me dejo, podría olvidar el caos que fue. Y viéndote cerré los ojos para llorar muy duro, y con los ojos cerrados no se puede ver.
Ya no te lloro, porque quiero verte, porque verte me da vida, mi Presi. Entonces te miro en los niños que van a la escuela, en esos muchachitos confianzudos que te trataban de tú, que te metían galletas masticadas en la boca, que rompen, como tú, todo protocolo para hacer lo que el corazón les dice. Te miro en la gente que cierra filas en torno a ti, cerrando filas en torno a nosotros mismos, con la Constitución que nos regalaste, que nos regalamos, en la mano, en la cabeza, en la boca. Te miro en los libros que leemos, que nos invitaste a leer. Te miro en las palabras de un pueblo al que, no solo le diste voz, sino ideas y palabras para alzarla.
Te miro en la bandera izada en las ventanas, en los techos, en el techo de mi casa, desafiando el silencio ciego de las casas que me rodean. Te miro en abrazo de mi Gordo que te mira con mis mismos ojos. Te miro en mis niñas cuestionándose todo. Te miro en la certeza de que habrá futuro.
Te miro en nuestra unidad de concepción, esa coreografía compleja que nos enseñaste bailar para sortear dificultades, contradicciones, ataques y zancadillas. Te miro en lo que hicimos, en lo que hoy hacemos y en lo que queda por hacer.
Con ojos brillantes te miro sin poder evitar una sonrisa agradecida, porque eres nuestro, porque te hiciste nuestro con tu entrega. Ya no te lloro, mi Presi, te asumo, me multiplico en el “Yo soy Chávez” colectivo, en tu compromiso inquebrantable de defender la alegría.
Ya no te lloro, te mantengo vivo calzando la parte que me corresponde calzar en tus inmensos zapatos y avanzo. Avanzamos.

sábado, 9 de marzo de 2013

Los zapatos de mi Presi



Publicado: 8 marzo, 2013 | Autor: Carola Chávez 




Hay cosas que parecen insignificantes, y tal vez lo sean; tal vez hablar de ellas a esta hora parezca banal, pero aprendí con mi Presi a fijarme en lo pequeño para  encontrar grandezas. A esta hora tan llena de sentimientos, vienen a mi recuerdo los zapatos favoritos de Chávez.

Zapatos imposibles de un indefinido color sobao’ por el tiempo. Quizá fueron marrones, tan vez grises, entonces, hace años, cuando reposaban en alguna tienda  zapatos aspirando a ser calzados, sin  saber que su destino sería caminar tanto, tan sin descanso, abriendo tantos caminos.

Inmensos zapatos talla de gigante, que no pegan ni con cola con nada. Zapatos sin pretensiones, sabrosos, con la suela gastada mas de un lado que del otro. “Son mi zapatos favoritos” -me dijo mi Presi, “tienen como quince años conmigo.”  Quince años… catorce de revolución, esos zapatos guardan historias.

La tele no los captó, pero los imagino gastando suelas en aquel trote bolivariano, agradecido, rompiendo el protocolo junto al pueblo haitiano aquel día inolvidable. Los imagino levantando polvo en las áridas tierras árabes, mientras mi Presi levantaba hermandades clamando justicia. Caminaron estos zapatos todos los caminos de la Patria Grande.

Descansaban mientras mi Presi se negaba el descanso. Entonces otros zapatos, los negros formales, iban con él a escenarios donde el disimulo campea disfrazado de diplomacia, ahí donde mi Presi cantaba las verdades, donde olía a azufre, donde mandó el alca al carajo. Se quedarían desolados los zapatos fieles, cuando Chávez se calzó sus botas militares el 11 de abril y partió heroico a Fuerte Tiuna, sabiendo que la muerte ahí lo esperaba, protegido por el escapulario de Maisanta. Estaban ahí esperándolo el trece. Quedaba todavía tanto por andar y tanto anduvieron.

Zapatos incomprendidos que alguien desechó por viejos y que fueron luego rescatados por mandato presidencial. Gemelos separados cuando uno de ellos se perdió hundido en el fango: “¡Mi Zapato! Y lo buscaron y buscaron, y ahí estaba enterrado, lleno de barro… una semana cepillándolos hasta que quedaron como nuevos, eso sí, tiesos, pero ya están blanditos otra vez… ¡Ji, ji, ji!”

Yo vi esos zapatos de cerca, los vi vencer la fatiga de ser calzados por un hombre infatigable. Los vi bailar; llenarse tantas veces de barro; tornarse oscuros como el cielo lluvioso que los empapaba; los vi secarse en los pies que no les daban descanso; los vi pisoteados por un tumulto de niños amorosos que abrazaban a mi Presi… Estaban ahí, en el balcón del pueblo, con el Presidente invicto, una, dos, tres… ¡catorce veces! Ahí con pueblo invencible. Zapatos siempre presentes en esta historia que Chávez y nosotros vamos escribiendo.

Están ahí los zapatos de mi Presi, ahora nos toca a nosotros calzarlos.

martes, 5 de marzo de 2013

Permítame usted


                
Permítame usted
by Carola Chávez

Permítame usted que le explique tres o cuatro cosas. Sí, a usted, que se niega a entender, y que anda empeñado con esa necedad de querer cambiar el sistema. ¿No le parece que está bien viejo para la gracia? Porque yo entiendo cuando uno es muchacho y quiere incordiar con todo el mundo... entonces todos fuimos de izquierda... Bueno, no todos porque yo siempre lo tuve claro, mi norte siempre fue el Norte y si el Sur existe es el sur de Florida, o sea Miami, Fort Lauderdale, you know.

Permítame insistir en lo que vengo diciéndole desde hace años: abra los ojos, no se deje engañar por la dádivas de este gobierno dadivoso que riega el dinero por todas partes menos en nuestros bolsillos opositores. Entienda que un país no se puede gobernar así, que la naturaleza no dispuso que todos tuviéramos éxito. Si usted supiera quién es Darwin entendería que la buena vida es para los más los aptos, que si usted trató y no pudo, pues resígnese a su extinción. No señor, no me mal interprete, no me refería a su desaparición física porque lo necesitamos vivito y explotable; me refería a la extinción de sus sueños, de su esperanza, aprenda a no esperar nada para que así, cuando se nos caiga una migaja, pueda usted sentirse afortunado de que ésta haya caído junto a sus pies.

Permítame un consejo sincero: No invente, mi amigo -y sepa que esto de amigo es solo un decir-, no se deje embaucar por el populismo bananero que es el camino directo al caos. Mire usted lo que ha hecho la fulana Misión Vivienda, construyendo edificios para pobres en zonas de gente bien, devaluando nuestra inversión, porque queremos vecinos de calidad, usted entenderá, queremos los mejor para nuestros hijos y lo mejor para ellos es no juntarse con gente que uno ni sabe qué malas mañas congénitas traen…  

Permítame hacerle entender que esto no puede seguir así, que su hijo no debe ser doctor, que usted no puede vivir aquí, que ustedes no pueden ser como yo que me gano el pan con el sudor de su frente; sí su frente, porque si usted no sudara mi pan lo tendría que sudar yo.

Permítame seguirle viendo la cara de idiota, no sea igualado y resentido y déjese joder en paz.

sábado, 16 de febrero de 2013

Nace el chavismo y continua creciendo



Nace el chavismo
by Carola Chávez


En un parto doloroso está naciendo el chavismo. Quizá pensamos satisfechos que había nacido hace tiempo, ya se había manifestado en momentos difíciles, lo vimos en momentos cargados de gloria, pero creo que no había nacido; se estaba gestando y daba patadas dentro de la panza auto-preservándose de la amenaza siempre presente. Ahí ha venido creciendo, fortaleciéndose, madurando para cuando llegara el inevitable momento del parto.

Está naciendo el chavismo, nosotros estamos naciendo. Salimos a la luz, de cara a la luz que ilumina a la Patria. “Tenemos Patria” -dijo mi Presi, y nacemos para preservarla.

Pase lo que pase, este parto es irreversible, es un parto necesario. Ya no más un solo hombre con los problemas de todos sobre una sola espalda. Somos millones que debemos aliviar la carga a quien nos lo ha dado todo, más allá de su capacidad humana. Nacemos para apoyar a ese hombre asumiendo cada uno, responsablemente, nuestra parte en la conducción de nuestro destino.

Nace el chavismo, el pueblo está listo. Quizá no lo estén tanto teóricos e ideólogos calificadores y clasificadores, que encuentran inclasificables a los pueblos y sus modos: su hacer aparentemente desordenado, a veces errático, tanta veces de una certeza visceral que mana de la conciencia colectiva, de nuestros saberes ancestrales.

Nace el chavismo y se define amplio. Habrá quienes desaparezcan en su amplitud como quien se pierde en la sabana, se pierde el perdido y la sabana sigue ahí, como seguirá el chavismo. ¡Que no se pierda nadie!. Habrá debates, habrá quizá momentos en que creeremos no entender nada. Y por supuesto, habrá desacuerdos, siempre pequeños ante el tamaño de la razón de nuestra existencia: Nuestra Patria justa libre y soberana.

Nace el chavismo para seguir naciendo cada día en nuevos corazones que nacen, en nuestros hijos, nietos, y los hijos de sus hijos; y en ese nacer constante el chavismo vence al tiempo.

Los insignificantes, en su insignificancia, se relamen con el inexistente fin de una era que, en su arrogante ceguera, ven apagarse justo cuando, por el contrario, está por dar su más brillante luz. A pesar de ellos, fortalecidos por sus ataques y amenazas irracionales, nace el chavismo.

Nacemos del amor, de lucha compartida, de la conquista de los sueños siempre arrebatados, de la solidaridad, de la esperanza, de la certeza de que otro mundo sí es posible, de la necesidad impostergable de construirlo.

Con Chávez, por Chávez nace el chavismo. Él es la suma de millones de voluntades, de lo mejor de cada uno de nosotros. Hoy, en este parto, nos fundimos todos en un acto de alquimia política y cultural y nace el chavismo, inmenso, invencible, eterno.

Para el 12 del 2013


                
Receta infalible para recibir el año
by Carola Chávez










Se acaba otro año, bien bueno para unos, regularzón para otros... pésimo para la oposición. Quienes tuvimos un buen año es porque conocemos a fondo los rituales de año nuevo y los cumplimos a cabalidad. Yo, con el desprendimiento que me caracteriza, he decidido compartir con contigo, mi querido lector, la receta de mi éxito.

Es indispensable estrenar el año con ropa interior amarilla, esto para conjurar la buena suerte, cosa que estoy segura que surte el efecto contrario -pregúntale a cualquier militante de Primero Justicia, si es que los hubiere-. Pero tradición es tradición -familia y propiedad- y esas cosas se respetan. El verdadero secreto consiste en ponérsela al revés. A las 12 en punto, corre al baño -que seguro estará ocupado- o a cualquier lugar donde, sin atentar contra el pudor y el recato, puedas voltear tu ropa interior y colocártela como Dios manda, es decir, con la etiqueta para adentro.

¿Quieres viajes? Busca una maleta y colócala junto a la puerta de tu casa. Hazlo  con varias horas de anticipación ya que toda tu familia también quiere y todos pondrán sus maletas en la misma puerta y por la misma puerta querrán salir para cumplir con este efectivo ritual. A las doce en punto, sal a la calle con tu equipaje y, antes de la última campanada, grita: “¡Quiero viajaaaaar!”. No falla… Eso si tu tía, la Gorda, te dejó salir.

Si quieres dinero tendrás que tragar doce garbanzos crudos al son de las campanadas. Claro, que a la vez tendrás que ingerir una mandarina mientras escupes y cuentas las semillas, que si son más de doce, obtendrás todos los deseos que una mandarina sea capaz de conceder. Si son menos prepárate para un año miserable que empieza viendo cómo su primo, el insoportable, escupe cuarenta y siete pepitas de la mandarina desperrugida que tú mismo, tan maluco, le entregaste. Y no olvides las uvas, que también se degluten a campanada limpia y con un altísimo nivel de dificultad, ya que haz de tragarlas bañado en llanto mientras se abrazas a una sollozante madre, no importa si no es la tuya, lo importante es que sea madre y que solloce.

Ten en cuenta que, en el breve lapso de las doce campanadas, pasarán por tu garganta, además del aire que te mantendrá vivo, los garbanzos crudos; las uvas y la mandarina; tragando y escupiendo selectivamente las semillas, sin confundir las del cítrico con las engañosas pepitas del fruto de la vid. Todo esto mientras corres a la calle, arrastrando con una mano la maleta y con la otra, tratando de enderezar la ropa interior atorada en tus rodillas; y a la madre sollozante de a las uvas, apretada con tu antebrazo, a modo de pelota de rugby, la cabeza olorosa a laca de la viejita, justo debajo de tu axila,.

Si logras hacer todo esto y salir ileso en el intento, podremos decir que empezaste el año con mucha, mucha suerte

Tuitervisión y el minimalismo mediático



by Carola Chávez



No soy experta en comunicaciones, no creo conocer la fórmula mágica para ganar la guerra comunicacional pero sí estoy convencida de que, a veces, dedicamos demasiado tiempo a luchar contra sombras. Siento que persiste una tendencia a mermar la información a su punto máximo de banalidad, a un toma y dame mediático que dispara a blancos que no lo son tanto, tantas veces gastando pólvora en zamuros, tantas veces perdiendo el tiempo en la nada. Tantas veces perdiendo.

Hooooras de una televisión reducida a cañón para responder al enemigo, a quien otorgamos poder dedicando nuestro tiempo y espacio para rebatir cuanta concha de mango nos ponga enfrente, sin importar su tamaño o importancia. Construimos y no lo decimos por desdecir al destructor que ocupa nuestros espacios comunicacionales cedidos mansamente por nosotros.

Cedemos espacios creyendo defender espacios, buscando lo que no se nos ha perdido en canales que solo se ven por cable, en emisoras regionales, en periódicos que nadie lee y, desde nuestros medios, chacumbélicamente, les damos cobertura nacional en bandeja de plata. Y ahora, por si fuera poco, nos sumergimos también en el universito limitado de Twitter a jurungar lo que nadie leyó, a expandir el alcance de lo que languidecía sin pena ni gloria y, otra vez enarbolando una chucuta bandera comunicacional, nos lanzamos en una batalla estéril para que no se quede nadie sin saber que @FulanoDeTal es el miserable que todos sabíamos que es.

Se ha creado una especie de prensa rosa política que otorga significancia a insignificantes personajes que se reciclan con sus miserias para mantenerse vivos… Y los mantenemos vivos. No hay sorpresas, no hay quien no conozca sus inmundicias, pero cada vez que se embarran les damos un carácter de actores políticos que no tienen, nos confundimos, nos desgastamos, y embarramos nuestra pantalla, desplazando a la noticia, la verdadera noticia, siempre arrebatada en ese constante y fallido contra-ataque que no nos permite atacar.

Siento que la prensa rosa política es el de camino corto, que no sorprende, no innova, no soluciona, no transforma, no avanza, porque insiste en repasarle mil veces el silabario a un pueblo que hace tiempo aprendió a leer. En camino corto y lento que nos mantiene inútilmente a recogiendo pedazos que el enemigo riega, calculada y cuidadosamente, para mantenernos siempre unos pasos más atrás, mirando donde apunta su dedo, bailando al son que nos tocan, perdiendo enfoque y puntería; dando torpes traspiés en una batalla que a estas alturas no admite torpezas.

Estamos escribiendo una gran historia. Tenemos tanto que decirnos. Dejemos el minimalismo y tomemos el camino largo, el camino nuestro, marquemos nosotros el paso.

Lucha VIP


                
Lucha VIP
by Carola Chávez


Osea, los que nunca entienden nada de lo que hacemos la gente decente y pensante de este país, osea, los chavistas, ahora se burlan de una de las mejores ideas que hemos tenido desde aquellos días súper nice de la Plaza Altamira, osea, el Get Together del Parque Miranda.

Es que los que no entienden nunca van a entender, osea... y entonces uno, en lugar de estar en el club, o de shopping, tiene que venir a explicarles, porque uno cree, osea, en la libertad de expresión y esas cosas, osea.

Para que lo sepan, gente común y corriente, osea, nosotros en la MUD, nos pusimos a pensar, osea, pensar. Porque estamos cansados de tanto tratar de que entiendan, sobre todo, osea, porque para que entiendan, nosotros tenemos que rebajarnos a su nivel y eso, osea, es súper hurribli.

Llevamos un montón de años metiéndonos en los barrios, osea, bueno, no metiéndonos tanto porque nos da pánico esa gente, pero tomándonos fotos abajito, donde empieza el cerro. Osea, que hemos ido para allá, hemos abrazado y besado gente que, osea, hiperventilo... whatever… Que les explicamos que los queremos liberar de la dictadura, que queremos regresarles su RCTV para que vean sus novelas donde la cachifa se casa con el millonarísimo , osea, bueno, no les decimos cachifas en su cara porque, osea, porque uno sí tiene educación, osea… Y no entienden.

El cuento es que es un fastidio tener que estar en las calles mezclándonos, osea, con la gente que no dejamos entrar a nuestro club, a menos que vayan trabajar de mesonero o algo, osea… Por eso pensamos en hacer actos más íntimos, más de nosotros, mejor organizados, osea, con techo para no tener que calarse el solerón, osea, y la gente, y todas esas cosas que a uno terminan quitándole las ganas de luchar por la libertad.

Así que ahora nuestras manifestaciones serán, para envidia de todos, osea, eventos súper fashion súper nice, osea VIP, para que queramos ir, osea, por invitación con catering full delicateses, sillas para todos, osea, porque a uno le duelen los pies, osea, con seguridad en la puerta porque todo el mundo se va a querer colear, osea, como pasó en Parque Miranda que los tuvimos que sacar, porque típico que esa gente coleada lo que viene es a comerse los pasapalos y tal…

Osea, no más actos políticos fastidiosísimos, osea, booooring. No más mítines sino Get Togethers, no más marchas sino Fashion Shows, y las huelgas de hambre, serán pijamadas al aire libre, osea, y con otras cosas más ricas que solo cachitos para comer. Y así cambiamos la cara a la política de este país, osea, con la elegancia y la exclusividad que merece nuestra lucha por la libertad, osea.

Osea, para que sepan, los que dicen que no tenemos gente, que no es que no tenemos sino que en la MUD nos reservamos el derecho de admisión, osea...

Ki$$es,
Kiki 

Escarlatina también

Escarlatina también

by Carola Chávez
Corrupcion

Que dirigentes de Primero Justicia sean corruptos no es una sorpresa, sobre todo cuando sabemos con el dinero de quién se formó ese partido… árbol que nace torcido… Primero Justicia es un Neo Copei heredero de la no política, de la marramucia, de las malas mañas de aquel casi extinto partido de “gente bien”.
Verlos en la Asamblea Nacional disfrazando su nerviosismo de arrogancia, de dedo que te señala, de ¡y tú, y tú!, me hizo regresar a mi infancia de colegio caro, de niños que todos los podían porque sus papis tenían poder, los días del “me da la perra gana”, aquellos tiempos de culpables yo no fui.
No hubo sorpresas, así son los chicos nice. Yo quería más, quiero más, porque si se trata de enfrentar a la corrupción, dimos apenas un golpecito tímido y tibio en una lucha inmensa que tiene que ser definitiva. Es que la corrupción no solo germina en terreno opositor.
Uno lo ve cada día, el tipo que hace un año no tenía dónde caerse muerto y que hoy pasa picando cauchos frente a tu casa con una camionetota, o te lo encuentras en la panadería, con su camisa de tal institución, vociferando detalles de su último viaje a París: -“Baratísimo, chamo, un paquete de diez días, con Euro Disney y todo, por solo cincuenta palos.”- Y la cuarentona que ayer envejecía desgreñada y que, desde que le cuelga un carnet en el cuello, parece haber encontrado una fuente de la juventud que, además de Botox, siliconas y rinoplastia, viene con sobredosis de joyas, carteras, zapatos y ropa de marcas chic y no tanto, pero, en todo caso, carísimo todo.
Todos los vemos con impotencia porque, a la hora de denunciar, necesitamos pruebas a las que difícilmente tengamos acceso la gente común, es que no sabemos cómo buscar en esos laberintos de ocultamiento que no ocultan la opulencia delatora pero si las pruebas que exigiría un tribunal. Uno solo tiene acceso a la picada de cauchos millonarios que levantan polvaredas de indignación, al Euro-cuento de la panadería y al mareo que produce el exceso de perfume con el que nos golpea el impúdico nuevo-riquismo de Escarlatina Rojas Bermellón.
Creo que la corrupción es nuestra peor enemiga, es la traición más traidora, es la mamá de la ineficiencia, es el retraso, la piedra de tranca, el hastío; un indeseable cordón umbilical que nos ata un pasado que repudiamos; es un mal de siglos al que no debemos cederle ni un solo minuto más.
Frente a ese enemigo, no vale la miopía selectiva que se vuelve ceguera cuando toca vernos a nosotros mismos. Ya que decidimos pisarle el callo al monstruo, hagamos la tarea completa, miremos con valentía hacia adentro y reconozcamos que el monstruo también vive ahí. Ya lo dijo mi Presi, tenemos que librar esa batalla. Sé que no es cosa sencilla, pero ya que empezamos, empecemos, pues, de verdad, verdad.

Monólogo devaluado en una piscina

Devaluados, por los suelos y uno en esta piscina sin poder hacer nada… Bueno, nada no, al menos me puedo tomar una piña colada antes de que el dueño de esta maravilla de hotel en peligro de extinción tenga que subirles el precio para mantener sus márgenes de ganancia, ¡pobre empresarios, Dios mío! ¡Pobre país!…  ¡Mesoneroooo!
Cómo vamos a salir de abajo si esta gente definitivamente no quiere trabajar y de paso quieren propinas, como que si caminar llevando y trayendo cosas en este paraíso fuese un trabajo… ¡Agradecidos deberían estar!, pero, qué van a agradecer si esos son todos chavistas y odian a la gente que sí se esfuerza, nos odian porque podemos pasar una semana en esta piscina mientras ellos nos llevan y traen cocteles deliciosos que no se pueden costear; tendré acaso yo la culpa de que ellos no tengan real… ¿Acaso fui yo la que los devaluó? ¡Ay devaluados!
No te voy a decir que me tomó por sorpresa porque de este gobierno no me sorprende nada, además que ya hacía semanas que clamábamos a gritos una devaluación que desencadenara en un estallido social, ¡Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer! -cantábamos el viernes antes de salir para acá … Y no cayó nada; ¿qué va a caer si en este país la gente en lo único que piensa es en el carnaval?. Un eterno carnaval de mamarrachos, diría yo… ¿Será que ese mesorero está sembrando las piñas?  ¡Mesoneroooo! Añádale a mi orden una parrillada de mariscos doble y una bandeja de embutidos, plis! ¡Ay devaluados!
Y claro, ahora el castrocomunismo quiere venganza y ¿con quién creen que la van a venir a agarrar? Pues, con la gente decente y pensante de este país, por supuesto. Ahora dicen que van a controlar más los precios, figúrate tú, que quienes reciban dólares de CADIVI para traer mercancía van a ser vigilados para que no puedan agarrar sus dólares, como Dios manda, y venderlos en el mercado paralelo; como si darnos dólares fuera un favor. Y por órdenes directas de Fidel van a fiscalizar, husmear diría yo, para asegurarse de que si te dieron un dólar para importar medicinas traigas un dólar de medicinas de verdad, verdad. Un atropello deliberado el derecho del los empresarios a sus beneficios. Igualarnos para abajo, Maricori tenía razón. Claro, esos resentidos quieren que los empresarios tengan que vivir  como ese mesonero que no se apura con mi piña colada. ¡Mesoneroooo!
Qué tristeza de país, ¡qué bajo hemos caído!… y seguimos cayendo… Yo por eso voy quedarme en este refugio cinco estrellas unos días más para, entre masajes de spa, piscinazos y shopping, tú sabes, para que no me mate la depre-devaluación… ¡Fernandito, coño, chapotea para otro lado que salpicas mi iphone five! ¿Ves? Yo no sé para qué le pago a esa niñera… ¡Mesonerooo!

domingo, 13 de enero de 2013

La Señora que reza y reza...

Carta a una señora que reza y reza

by Carola Chávez


Charity
No me sorprende que me hayas quitado el saludo. Siempre supe que la hipocresía de los convencionalismos no era tu estilo. Lo tuyo, según descubrí conociéndote, es la hipocresía piadosa, ese arrogante golpe de pecho sin pecho ni golpe, ese la paz sea contigo sí, contigo no, de arroz con leche; ese “Señor, no soy digno que entres en mi casa” trasladado el jardinero “por favor, directo al jardín y por la reja de atrás.”
Tú, piadosa con los limosneros, resientes que se acaba la fuente de tu piedad impía. Resientes no ver al niño harapiento en la calle con la mano extendida para recibir tus migajas arrogantes, la salvación de tu alma a costa de la perdición de su vida. La condena perpetua de los pobres que serían bienaventurados, según tu doctrina, en otra vida; nunca en esta. Los derechos de los pobres te arrebatan la posibilidad de ejercer la caridad que no resuelve nada y que aplaca tu limitada consciencia. La piedad que te hace buena.
Tus puntuales rezos diarios en la misa de cinco, clamando dolor y muerte para quienes nos empeñamos en que venga a nos su Reino a este valle de lágrimas. Porque las lágrimas nunca fueron tuyas, porque los niños muertos de hambre nunca fueron los tuyos, porque las bienaventuranzas se adelantaron para ti y los tuyos, como se adelantaron para mi. La diferencia es que yo no me creí bienaventurada cuando mi bendición descansaba sobra la maldición de tantos.
Yo no rezo, yo no junté nunca mis manos enjoyadas para pedir por lo pobres, ni me sentí buena dándoles un bolívar que me sobraba. Yo fui mala desde chiquita, tú lo sabes. Yo no confieso pecados que no tengo, yo me niego a reducir a Jesús a una oblea insípida, y menos a creer que tragármela sea la salvación mi alma. No, yo no rezo, yo lucho por el derecho de tus limosneros a dejar de serlo. Yo no pido la muerte de nadie a un Dios convertido en sicario por tu odio, yo combato por la vida… yo no rezo, yo no odio, yo amo y construyo..
No te persignes como para exorcizarme, porque no hay remedio. Yo escogí el camino que me mostró mi papá, tú lo conociste: el que nos regalaba domingos felices sin misa, el loco que me compraba libros que nunca fueron cuentos de hadas. El que no hizo de mi una casta señorita, el que me enseñó a cuestionar todo, el que promovió siempre el derecho al pataleo. ¡El chavista, pues!
No, no es necesario el collar de ajos, ni el agua bendita importada de Roma, los vampiros son otros y se dan golpes de pecho -sin estacas- contigo. Tranquila que ya estoy terminando. Solo quería decirte que me alegra no parecerme a ti, que la mayoría no nos parezcamos a ti, porque de que no seamos como tú depende la paz de todos.