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martes, 24 de junio de 2014

El fútbol sin el opio


by 
passione 87

El fútbol… ¡Gooool! Millones de nosotros pegados a una pantalla gritando, sufriendo y gozando, celebrando un gol, con un solo grito que abarca la tierra; tan estruendoso que no nos deja escuchar las sabias advertencias de los que dicen que el fútbol es el opio de los blablabla…¡Goool!
El fútbol es el opio blablabla… En todo el mundo: en las ciudades, pueblos, y hasta en los más remotos caseríos, millones apuran el paso en su kilométrico y duro camino para no perderse el juego que interrumpe alegremente su dura cotidianidad.
Allá, donde vive la adversidad, quienes la enfrentan sueñan. Algunos de tanto soñar llegan a la cancha, no en primera persona sino en nombre de todo su barrio, de su todo su pueblo. En la cancha se voltea la tortilla: los poderosos de siempre, los que viven intentando  patearnos el culo, nos miden con cautela, preocupados. En la cancha somos nosotros los que les pateamos con el pie de Maradona, o la mano, ¡qué importa!, porque la mano que une a nuestros pueblos en un grito victoria no puede ser sino la mano de Dios… En la cancha, con nuestras caras morenas, nuestras cicatrices, nuestras miradas que ha visto tanto y nuestro orgullo intacto, esos muchachos vestidos de nosotros, del color de nuestras banderas, nos colocan ahí, a la vista del mundo y el mundo entero entonces nos conoce, nos admira y nos respeta.
El fútbol es el opiblablabla… Como si los que siempre padecen no merecieran ni un minuto de alegría, ¡y menos noventa! Como si los pueblos, tan futboleros, fueran incapaces de caminar y mascar chicle a la vez.
El fútblablabla… Suenan los tambores del Sur gritando victorias atronadoras que ponen de rodillas al grandote a costa nuestra, que se quedó fuera de la fiesta por nuestra rabia convertida en un baile de gambetas y taquitos, de boleas que se estrellan al fondo de la red, rozando el ángulo y los dedos incrédulos de un catire de dos metros que, en cámara lenta, ve cómo la gloria le saca la lengua burlona y le dice “aquí no”.
El fútbol es el opio de los pueblos, dicen los que no saben de fútbol. Yo, futboleramente afirmo que el fútbol es de los pueblos, sin el opio que pretende descalificarnos.
El fútbol, además, es pasión y la pasión no se piensa, pensadores. La pasión se siente, se goza y ¡Goooooool!

lunes, 10 de junio de 2013

La trampa sale, o sea



O sea, yes, otra vez hay elecciones, o sea, again. Porque eso es típico de las dictaduras, poner a votar a la gente todo el tiempo, o sea, para distraernos, para que no nos demos cuenta de que el comunismo nos está matando, y para violar el derecho de la gente decente y pensante, o sea, la sociedad civil, de salir de vacaciones el día que libremente nos de la gana, o sea, porque, o sea, todas las elecciones caen justo el día en que yo encontré cupo para Mayami, porque nunca hay cupo, o sea, sufro como Maricori.
O sea, pero hay que votar, o sea, porque los votos y los cacerolazos son nuestra voz.
Claro que el CNE es tramposísimo y nos roba los votos. Claro que hubo fraude el 14 de abril. Claro que las captahuellas no leen tu dedo sino algún mugroso dedo chavista que luego la máquinita de votación reconoce y cambia tu voto. Claro que vota hasta el Negro Primero que nació en la época de Cristóbal Colón, porque los muertos votan, o sea, porque los muertos se convierten en zombies por culpa de los babalaos cubanos y votan y Negro Primero, con ese colorcito que lo delata, o sea, no va a votar por la Venezuela decente, o sea. Claro que la testigo Betzy no se presentó. Claro que tenemos todas las pruebas del fraude, o sea, y de todos los fraudes, hasta tenemos la espoleta de ese viejito adeco que dijo, o sea, que no lo van a provocar, y algún día, o sea, se va a saber la verdad.
O sea, no se si habrán notado que los chavistas ganan cuando nosotros perdemos y eso es una prueba clara del fraude, o sea, y que si ganamos en Miranda fue que hicieron trampa, o sea, para obligar al Flaco a ser gobernador para no fuera presidente. Además, la trampa chavista es una forma chavista a de igualar hacia abajo, o sea, y es así como un muchacho súper nice como Carlos Ocaríz, queda siempre como un simple alcalde, o sea, igualito que cualquier alcalde chavista esos municipios hurriblis que hay en todo este pobre y triste país, o sea, me iría demasiado…
Pero en su trampa chavista, nosotros, como somos inteligentísimos, les terminamos ganando, o sea, salvando los pocos municipios de gente decente y pensante que quedan en este país y por eso que tenemos que votar, o sea.

sábado, 8 de junio de 2013

Aparatico Infernal...

Existe un aparatico infernal que sirve para medir el calibre revolucionario, siempre deficiente, de cualquiera que se cruce en el camino de su dueño. Ni se compra ni se vende, cae en manos del perfecto revolucionario, ser auto-elegido como virtuoso portador del revolucionómetro para apuntar, medir y desenmascarar a todos, menos a si mismo, porque el perfecto revolucionario gafo no es.

Con la verdad en una mano y el revolucionómetro en la otra, constata impurezas ideológicas ajenas que le confirman que nadie, después de Marx, Lenin y el Che, es más revolucionario que él. Y nadie, como él, es más chavista que Chávez, porque hasta el mismísimo Chávez sería revelado como un infiltrado, quinta columna, pequeño burgués, de ser apuntado por tan nefasto aparatico.
El revolucionómetro es la máquina de la sospecha. Todo lo que hagas o digas será usado en tu contra. Todo apuntará a desviación ideológica, retroceso o traición. Si no me gusta lo que dices, te apunto con mi revolucionómetro. Si no haces lo que yo digo, te vuelvo a apuntar. Dispara su sentencia inapelable y la grito a los cuatro vientos, para que sepa el mundo entero que el revolucionario perfecto soy yo.
Cargado de frases hechas, tiesas e irrefutables, el revolucionómetro mide cada gesto, cada palabra, cada paso del otro, del compañero dudoso, para corroborar la certeza y alimentar egos mezquinos que viven para tener siempre la razón.
Entre otras convenientes funciones, el revolucionómetro interpreta las palabras de Chávez, haciéndolo decir cosas que nunca dijo, pero que el perfecto revolucionario quisiera que hubiese dicho. A partir de La Palabra se activan lucecitas y alarmas que alertan que todo, pero todo todito está mal, que giramos a la derecha, que Chávez jamás habría buscado buenas relaciones con Santos, que Chávez jamás habría hablado con Obama o con ningún representante de ese  gobierno imperial. Qué Chávez jamás habría llamado al empresariado a trabajar en conjunto con el gobierno bajo una visión nacional. El revolucionómetro reinventa la memoria de Chávez que ahora no cuadra para nada con el chavismo.
Entonces constata el dueño del revolucionómetro lo que siempre sospechó: que la revolución no es tal, que el chavismo es reformismo, que el pueblo no sabe, que no se deja enseñar, que la dirigencia no dirige, no escucha, no profundiza, no avanza, que pacta, que todos están equivocados menos él: el revolucionario perfecto que, ciego de arrogancia, apunta su infernal aparato a sus propios compañeros, convirtiéndolos en el enemigo, como si olvidara que el enemigo es otro y es gigante, poderoso y feroz.
¡No me ayudes, compadre! Apaga ese aparatico y sigamos andando, que pa’ lante es pa’ llá, y para allá vamos, eso sí, chavistamente, como mi Presi nos enseñó.

lunes, 3 de junio de 2013

La vida oscura de Clara: Globotraición

Clara, la de la vida oscura, resiente el sol del lunes que quema sus ojos irritados de llorar. Clara, se hunde en su síndrome de abstinencia. Clara, hace una semana, bloqueó a Globovisión.

Tantos años de lealtad televisiva en segundos lanzados por la borda al mar de la traición. Tantos momentos inolvidables, como aquellas noches de domingo arrullada por las promesas apocalípticas de Nitu y sus ilustres entrevistados, augurando la hecatombe inminente que acabaría con todo, menos con ellos, of course, la gente decente y pensante. Tantas “Buenas Noches” de pesadillas noticiosas, justo antes de dormir… Y llegó el insomnio, y se hizo crónico y Clara sufría satisfecha, porque nadie que sea decente puede dormir bien en el comunismo y ella no duerme, como supone que no duerme Nitu, quien ronca enrollada en un edredón de plumas, o Carla, que abrazada a su osito de peluche sueña con otro patrocinante de alguna marca súper nice y carísima, que contradiga en los cortes comerciales la profunda crisis económica que se traga a su hermoso, pobre y bananero país, o sea.
Arde en la memoria de Clara el recuerdo del Globopotazo. Horas de pie en el semáforo de Prados del Este, a pleno sol, con su pote desafiando, bolívar a bolívar, a la dictadura opresora. “Viole esas leyes chavistas, Don Guillermo, que aquí estamos nosotros para pagar sus multas. Especule pero dé empleos, haga lo que tiene que hacer, que nosotros lo apoyamos.”
Don Guillermo dueño de un canal de televisión en el abismo de la inviabilidad económica, hizo lo que se hace el el libre mercado. Don Guillermo, pensando en su bolsillo, apagó la luz y vendió Globovisión. Su nuevo dueño hizo lo que dicta la libertad de empresa, es decir, lo que le dé la gana porque ese canal es suyo, o sea, propiedad privada. Y Clara, defensora feroz del capitalismo ídem; ella que una tarde le reventó un paquete de arroz en la cara a aquel funcionario chavista hurribli que atentaba contra la libertad de lucro de los pobres comerciantes… Clara, la de la vida oscura, sola, huérfana, desconectada, llora ante su tele apagada negando con su cabeza -¡pobrecita!- que ya no entiende nada.
Y desde una ventana vecina, se cuela una voz lejana: El CNE fija lecciones municipales para el 8 de diciembre. ¡Plop!

Cayapa organizada

Me preocupa la tendencia de algunas personas, quizá más que las que quisiera, que suelen atribuirnos ciertas cualidades mágicas, salvadoras, poderosas, a quienes trabajamos en los medios. Esta es una equivocada creencia cuyo único e inútil resultado es que algunos terminemos cargando, en primera y única persona, responsabilidades que son de todos, responsabilidades colectivas.

Me pasa todo el tiempo. Compañeros llamando a mi programa para decirme que el pollo está carísimo, en una especie de denuncia genérica, cualquier pollo en cualquier lado; lo mismo si se trata de un bote de agua, o un problema en un comedor escolar. Problemas que atañen a colectivos enteros y que vienen a parar en una cabina de radio, a un programa que los funcionarios responsables seguramente nunca van a oír.
¿Hiciste la denuncia donde corresponde? -Pregunto. “Para qué, si esa gente no hace nada” -es la constante respuesta, y no lo niego ni lo afirmo, pero si ni siquiera denunciaste ¿cómo saberlo?. Lo que más sorprende es la rendición anticipada, la derrota concedida sin pelea.
Y es verdad que esa burocracia que todo lo complica y nada resuelve nos hace sentir impotentes, desamparados, insignificantes. Pero claro, porque va uno solito a exigir que las cosas se hagan a una oficina llena de funcionarios que chatean, bostezan y de paso cobran por eso, y que te van a caer en cayapa para preservar su paz laboral. Es una lucha dispareja y será dispareja siempre que creamos que los problemas de todos se solucionan de manera individual.
Hablemos, por ejemplo, de la especulación que nos tiene tan hartos: Imagino a veinte señoras que una misma mañana hicieron sus compras en el mismo mercado. Las imagino llegando todas juntas a INDEPABIS a denunciar y a avisarles que harán seguimiento de su denuncia, y que ahorita son veinte, pero desde ya están haciendo un movimiento de señoras (y señores) en pie de lucha contra la especulación, convencidos y dispuestos a derrotarla y, de paso, derrotando, esta vez en cayapa mayor, a aquellos funcionarios cayapeadores que más que ayudar estorban.
Hasta se puede hacer por Twitter, así, en cambote, unidos como unidos posicionamos etiquetas. Todos denunciando el especulador en todas partes a toda hora. Es facilito: Una foto del producto con el sobreprecio, el nombre, ubicación y RIF del negocio especulador y ¡tuit! a @Indepabis, si se trata de productos regulados o a @Sundecop para el resto. ¡Vualá!
Imaginen un chaparrón de denuncias llegando de cada rincón del país, miles y miles de personas en acción, asumiendo responsabilidades, tomando la riendas, denunciando, haciendo seguimiento, exigiendo resultados… Organizados.
Organizados, pensando en colectivo, haciendo efectivo el ejercicio del poder popular.

La noticia de la semana

Esta semana Iraq seguía ensangrentada por una guerra que se inventó con grandes titulares y que,10 años después, sigue matando en silencio. Mientras, en Siria, donde se cocina una nueva mortífera invasión humanitaria, fueron
capturados 5 militares israelies junto a mercenarios disfrazados de rebeldes, que intentan derrocar al gobierno para  entregar al país a la mano extranjera que los alimenta. A todas estas, “Nobel de la paz” Obama, calla y otorga el permiso para la alimentación forzosa de los rehenes que mantiene en el campo de concentración de Guantánamo, que se empeñan, quién sabe por qué, a hacer una huelga de hambre reclamando quién sabe qué. Y como una cosa lleva a la otra, Barack recuerda Afganistán y justifica el uso de drones para llevar la libertad a los afganos, liberándolos de la vida, convirtiéndolos en daños colaterales. Drones que cuestan un realero y tienen problemas presupuestarios, por lo que cerraron, esta misma semana, 50 escuelas en la ciudad de Chicago. Pero tranquilos, son escuelas en barrios de negros e hispanos, que, de todos modos, serán un día carne de cañón, digamos, daños colaterales internos. Eso, usted no lo vio en CNN, ni en el Washington Post.
En Europa, El fantasma de franquismo recorre España desmontando a patadas el estado de bienestar que tan poquito les duró. 526 embargos hipotecarios al día, suicidios, daños colaterales de la avaricia financiera. Dos periodistas golpeados y detenidos por fotografiar protestas. Ojos que no ven... Saca España el pan de la boca del español hambriento y lo convierte apoyo a mercenarios en Siria… Otra vez Siria… Emigran, huyendo del 56% de desempleo, miles de jóvenes españoles a Londres, donde hay recortes, impuestos y xenofobia, pero también trabajo de ayudante de cocina. Y sus  madres en un kiosco de Madrid, comentan la creciente pancita de la princesa inglesa en la portada ¡Hola|, revista de los ricos para un pueblo oprimido que todavía cree en cuentos de hadas. Junto a ¡Hola!, los periódicos del mundo, a modo de consuelo comparativo traído por los pelos, titulan en letrotas negras la noticia de la semana: Escasea el papel de baño en Venezuela. Suspira su alivio el mundo libre: Sin techo, sin trabajo, sin pan, pero, eso sí, con el culo limpio.

jueves, 30 de mayo de 2013

El parto respetado: Las cosas no son como son

Una mujer paría. Su compañero miraba perplejo el acto más poderoso que había presenciado en su vida: Su mujer le paría un hijo, su mujer paría perpetuidad, solita, apta, en posesión de su cuerpo, fuerte, desbaratando a pujidos el mito del sexo débil ante los ojos de un hombre que lucha por no desmayarse. Un bebé en camino hacía lo suyo junto a su madre, conectados a la vida, a la inevitabilidad del nacimiento. El hombre solo podía mirar aquella coreografía acompasada que nadie nos enseño, que hemos sabido desde el mismo principio de nuestra existencia; y que nos quieren hacer olvidar.

Es que somos humanos, ocupamos la escala más alta de la evolución, razonamos. ¿Razonamos?
Sí señora, pasa que usted no es una vaca y mucho menos una perra, ¡válgame Dios! Los humanos evolucionamos para llegar a este cómodo punto en el que el podemos borrar médicamente el bíblico “parirás a tus hijos con dolor”; porque duele mucho, señora, y si se tratara solo de dolor, pero se trata de los riesgos, se trata de ponerse en manos de quien sabe hacer las cosas que usted, a menos que se considere una vaca, no sabe hacer. Desconéctese de su cuerpo señora, y póngalo en buenas manos.
Cedemos y nos sometemos a una medicina arrogante que convierte al parto en un procedimiento médico. Mujeres poderosas convertidas en pacientes indefensas. Nos acostamos sumisas en una cama que parece un potro de torturas, bajo intensas luces que queman a nuestros ojos parturientos; y horas y horas de sed y hambre, con una vía en la vena que nos envenenándonos, acelerando el ritmo perfecto de la naturaleza; y ese entrar y salir de ruidosos extraños, que nos tocan como si tocaran, esta vez sí, a una vaca, y que nos llaman flojas, lloronas y el que cuerpo nos grita que nos pongamos de pie, que caminemos, que nos agachemos, que apaguen la luz, que hagan silencio, que yo pujo cuando yo quiera, que mi bebé y yo sabemos desde los siglos de los siglos, amén.
Eso si no nos convencieron antes de evitar esta atrocidad con una cómoda y rápida cesárea. Mire usted, hasta podemos programar día y hora para evitarnos molestos madrugonazos. Se corta, se saca y ya. Nacimiento express.
¡Sí, se lo suplico! ¡Sálvenos de la naturaleza, Doctor!
Y se mutilan vínculos vitales, vínculos emocionales que dejan secuelas imborrables. Se violentan los días más importantes de nuestra vidas, el día que nacemos, el día que parimos, en nombre de una ciencia médica que perdió su norte y nos hizo perder el nuestro.
Podemos parir y es nuestro derecho. Parir como nos grite el cuerpo, y el cuerpo solo grita ¡Doctor! en casos excepcionales, cuando definitivamente no puede. La medicina es un apoyo y el médico un acompañante del parto, no su cruel protagonista.
Nosotras, cuántas veces en nuestra lucha creyendo que nos liberamos hacemos todo lo contrario.

lunes, 20 de mayo de 2013

Una etiqueta, Plis!!


Hago compras inevitablemente, es parte del oficio de ser mamá. Tengo un master en ofertología. Busco precios, comparo, espero ofertas que casi nunca llegan y cuando llegan siguen siendo carísimas. ¿Cuanto cuestan esos zapaticos? ¿Mil bolívares? Si esos bichos cuestan treinta dólares, yo mismita los vi en internet! Y los pantalones de $35 nos los clavan a Bs 1.300, y cosas de centavos cuestan cientos de bolívares. Y no hablemos de equipos electrónicos porque nos guindamos a llorar quienes con una computadora traemos a casa el pan nuestro de cada día. Todo, por pequeño sea, nos cuesta muchas veces su valor real. “Es que como usted sabe, señora (¿y por qué tendría yo que saber?) el gobierno no nos da dólares de CADIVI”. La excusa perfecta.
Como sospecho de todo lo que huela a dinero, me meto en internet y busco en la página de CADIVI. Entonces me revienta en la cara la verdad verdadera. Todo, hasta la insignificante y sifrina Nutella, se trae con dólares oficiales. ¡TODO!
Nos estafan y no nos enteramos, y si nos enteramos el estafador nos habla de retrasos en las divisas, de su pobre bolsillo que pagó los dólares paralelos para traerle esa Nutella, esos zapaticos, y todo lo que usted necesita, señora. ¡Pobrecito!, ahora calcula los precios finales en base a un dólar paralelo al cuadrado, en una cuenta que no me cuadra y que al estafador le cae como anillo de diamantes al dedo.
Es el plan perfecto: nos estafan y luego estafan al estado, porque ya habían comprado mercancía y ya la habían vendido con generosas ganancias, y como si ya no hubiesen ganado suficiente, ¡zuas!, reciben de CADIVI un montón de dólares que ya no necesitan y que usarán para especular en el mercado paralelo mientras culpan al gobierno de lo caro que está todo, ¡hasta el dólar!. Al final, los únicos que se benefician de esa millonada en divisas son los millonarios.
Y para que la queja no sea solo eso, se me ocurre que algo tan sencillo como una calcomanía obligatoria que diga: “Este producto fue adquirido con divisas de CADIVI”, nos daría el poder del conocimiento a los siempre desplumados, y aplastaría la mentira del siempre mentiroso. Con una etiqueta y buena fiscalización, veríamos los precios rodar por los suelos, y a los estafadores también.

martes, 14 de mayo de 2013

Si no tuvieras miedo, ¿Que harías ?


Hace unos días recibí una lluvia de insultos por parte de un viejo conocido, un muchacho tranquilo y bonachón con quien solíamos coincidir, hace añales, en algunas fiestas; hoy convertido en un energúmeno lleno de odio que sería capaz de pegarme solo porque soy chavista. Todo esto sucedía ante a la mirada silente de un amigo querido que permaneció paralizado, seguramente avergonzado, pero mudo. Nos pasa rutinariamente a los chavistas, y en estos días, públicamente, a Roque Valero y a Wiston. Ellos, como todos, sintieron ese doloroso silencio apabullado por irracionales voces que, en nombre de la tolerancia, gritaban muerte al chavista.
El miedo secuestra. Hablar sería exponerse a lo mismo a lo que nos exponemos lo que sí hablamos. Sería ser borrados de las vidas de seres queridos, tías, primos, amigos de la infancia, y enfrentarse a la sospecha, a la locura, a la amnesia de quienes saben quiénes somos, de dónde venimos. “Mejor callar… es más fácil, en el fondo, tal vez se lo merecen por chavistas”.
Callar los hace dolorosamente cómplices. El miedo secuestra la conciencia. El miedo los arrincona, reduce, domina. Y uno mira con dolor cómo estas buenas personas se meten el alma arrugada en el bolsillo, e intentan vivir en la pequeñez del miedo.
Sin miedo, reconozco lo letal que es el miedo. Sé cómo permitió horrendas atrocidades, recientes, cercanas, tan parecidas a las que pretende conducirnos hoy esa cultura del miedo. Pienso en los amigos y vecinos de los treinta mil desaparecidos en Argentina, miedo cómplice que hasta el día de hoy atormenta a quienes entonces callaron. Pienso en los miedosos de Chile, Uruguay... Los miedosos de Centroamérica arrasada por el miedo.
También pienso en la complacencia, en la posibilidad de que estén de acuerdo, miedosamente callados; otra forma de tener miedo. Pero sobretodo pienso en la irracionalidad que condujo a todo esto, en la irrealidad insoportable que no les permite ver que sus vidas son buenas, que nunca lo habían sido tanto.
Pienso en el pánico de los miedosos si la locura que callan y otorgan llegara a imponerse. Sé que entonces, inútilmente, querrían poder desandar lo andado, lástima que el miedo les impida a ellos saberlo.
En tiempos de miedo, que se imponga la valentía.

En su salsa...


Hace tres semanas, millones de venezolanos salimos a votar voluntariamente, conscientemente, aceptando al CNE como árbitro; porque si no lo aceptábamos, ¿para qué íbamos a votar entonces?. Votamos pacíficamente, todos con la misma
certeza de que lo hacíamos para tener un país mejor, no solo para nosotros, sino para nuestros hijos y nietos. Sabíamos que había dos opciones y cada quien votó por la suya. Sabíamos que se gana o se pierde, aunque sea por un voto, así son las elecciones, lo sabíamos y así votamos; en cada voto una voz, millones de voces que, en ningún caso, salvo pocas y destempladas excepciones, pedían angustia, rabia, violencia, zozobra...
Han pasado tres semanas y la oposición parece estar secuestrada por un grupito de dirigentes que no muestra la más mínima voluntad de hacer política y construir desde los espacios que han ganado de manera justa y transparente el elecciones previas, recientes y no tanto, estas sí, incuestionables. No hay en ellos un ápice de respeto por la voluntad de las mayorías, y ya no hablo de la voluntad electoral sino de la voluntad firme e irrevocable de los venezolanos, chavistas o no, de vivir en paz, como lo hemos hecho durante todos estos años, contra viento y marea.
Malos perdedores que arrastran consigo a buenas personas que confían en ellos, que creen ciegamente todo lo que les dicen, aunque lo que le digan hoy contradiga a lo que les dijeron ayer. Y alzan la voz y las cacerolas porque queremos una auditoria, porque ahora no la queremos, queremos otra cosa, que ahora no queremos porque vamos a impugnar las mesas dudosas, que no, que ahora no son las mesas, impugnaremos toda la elección en un tribunal que, desde ya te aviso, desconozco, que iremos a Europa y Washington para rogarles que se metan en nuestros asuntos, plis, que no reconocemos, que ¡No es no!. Que se den bofetadas las vecinas o mejor la calle entera, que se incendie la ciudad, el país, que en nombre del no me da la perra gana, bien vale la pena jugarse la paz.
Así siguen hablando los cuatro loquitos, jugando con la vida de quienes les dieron sus votos. Y callan los viejos zorros adeco-copeyanos, calculando su revancha antisifrina en próximas elecciones. Mientras tanto la locura se cuece sola en su salsa.

jueves, 28 de febrero de 2013

Aplazando suspiros


Como te iba contando
Aplazando suspiros
by Carola Chávez
El bachillerato: Cinco años de mucha información rasante de la que olvidaremos casi todo y que para muchos niños termina siendo una especie de castración. El bachillerato parece una fría máquina que fabrica pichones de ingenieros, médicos o abogados, y sobre todo, corta con la misma tijera.
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“Ya somos grandes” -dicen profesores de polyester a los niños de 12 y 13 años que llegan a su futuro sin haber dejado el pasado reciente, sin poder ni querer dejarlo. Y son más grandes que ayer, es cierto, es natural, pero nunca se es tan grande como para dejar de ser lo que somos. O acaso solo llegamos ser grandes cuando finalmente somos lo que somos. Ser grandes, significa, para estos formadores de futuros adultos, convertirse en adultos de molde, grises, insatisfechos.

”Aquí se acabaron los dibujitos, aquí no hay tiempo para perder”. Y el niño artista mira su cartuchera queriendo volver atrás. Y a eso voy, a los niños artistas porque soy mamá de una de ellos y uno arrima su sardina a la brasa, no solo por mi sardina sino por todas las sardinitas que se ahogan en la sequía de tantos colegios que les niegan el agua donde nadar.

Los niños artistas entran a bachillerato donde se espera de ellos que sean, en el mejor de los casos, mediocres abogados. Se les mira como bichitos raros, inadaptados, rebeldes, distraídos. El niño artista se maravilla con las alas de las mariposas, encontrando fugaces brillos inesperados, mientras el profesor las apaga de golpe dando lección de la metamorfosis por cerrada. Los niños artistas, como globos a punto de estallar, liberan presión en carteleras y maquetas teledirigidas por profesores acartonados que, ignorando a Picasso corrigen: la nariz no se pone ahí, la oreja va más allá.

Los niños artistas no deben escribir así sino asá. Deben leer a García Márquez anatómicamente, disectando cada oración en sujeto y predicado, analizando estructuras gramaticales que le roban su magia a la poesía. No hay tiempo para la magia porque hay que memorizar los tipos de poemas y sus características estructurales. No hay tiempo sentir que los ojos se les llenan de lágrimas asombradas. ¡Veinte puntos al caletre!, ¡aplazado el suspirador!

Los niños artistas menguan en la incomprensión del aula mientras el resto aprende que el arte es simplemente otra forma de vagancia.

El ejercicio de las artes es extracurricular. No solo no formamos pintores, escultores, músicos, escritores, poetas, no los alentamos, los castramos y, de paso, negamos al resto de los niños la posibilidad se sentir ese suspiro que te ahoga, ese brinco en el pecho que entonces sentimos algunos, solitos, en nuestro cuarto, cuando leímos por primera vez Cien Años de Soledad.

¡Cuánta soledad la de nuestros niños artistas!

martes, 17 de enero de 2012

Sin excusas



La DIEX, no creo que haya un solo Venezolano mayor de 30 años que no recuerde aquella pesadilla. La DIEX era un monstruo viscoso hecho de roscas de mafiosos, gestores, funcionarios cínicos, siempre con la mano extendida, reclamando una “ayudita para la familia, los muchachos”, como si esos muchachos lo hubiera parido uno…
Es difícil pensar que aquella maraña de chanchullos se haya convertido en una institución tan eficiente que hace sonreír hasta al más sombrío de nuestros opositores. Supongo que no fue fácil poner a funcionar algo cuyo único remedio, pensaba hasta el alma más optimista, era un bidón de gasolina y un fosforito; pero se hizo.
El SAIME, hace una semanas mi esposo sacó su cédula en 7 minutos, sin pagarle a ningún funcionario baboso. Entró y salió con su dignidad intacta y su cédula laminada. Hace una semana saqué mi pasaporte. Ni quince minutos me tomó hacer una cita, llenar mis datos, y “el 28 de este mes puede venir a retirarlo” -me dijo la amable funcionaria el 18 de ese mismo mes-. Sí, dije amable.
Dificulto que existiera en el país una institución más podrida que la DIEX. Si pudimos con eso podemos con todo y cuando digo todo me refiero a cosas tan arraigadas como la cultura de las colas, madrugonazos y repartición de números que crean otras subculturas  de cuidadores de puesto y otros gestores vampirezcos que suelen revolotear en torno a la ineficiencia.
Indolentes colas a las que sometemos a nuestros abuelos cuando cobran su pensión. Colas madrugadoras frente al IVSS para quienes, por frecuentes azares del destino, aparecen borrados del sistema. Colas imposibles si sumamos a la Misión en Amor Mayor.
Colas de contingencia eterna que nos impiden ver a MERCAL como nuestro centro de abastecimiento cotidiano sino como una misión de emergencia alimentaria. Impávidas colas bancarias, -me refiero a nuestros bancos como para dar el ejemplo- donde es normal desperdiciar varias horas para hacer un trámite de dos minutos. Colas, toda evitables, todas floreciendo y amargándonos la vida.
Si pudimos con la DIEX podemos con el MPPE y esa cosa horrenda llamada acreencias: bonos impagados, compromisos rotos, lanzados a un cajón del olvido con nombre burocrático administrativo. Con el SENIAT y el bendito RIF que se vence sin son ni ton, y otra cola, y y la carota del funcionario que te cierra la puerta en las narices, a las once porque él va a comer hasta las dos, y usted, ciudadano, jódase sin comer y en la cola porque el RIF es obligatorio y hay multa, así que, calladito y no se me resbale, pues. Con INDEPABIS y sus oídos sordos, y el INTT y sus matrículas que no llegan y el fiscal y la matraca para la arepa, usted sabe… No, yo no sé…
Si pudimos con la DIEX ¿qué excusa hay para no poder con lo demás?.
¡SAIMEtización total ya!

El Miss MUD Presidente, osea





Vivir en esta dictadura es hurribli, osea, por eso me refugio en mis revistas de moda, osea, como para respirar un poco de libertad viendo, aunque sea en fotos, gente nice, ropa y accesorios carísimos, osea, ver tiendas de verdad como las de Mayami, osea…
De repente, desde está el anuncio del perfume de Carolina Herrera, venezolana, millonaria, bella, aunque un poco mayor; salió como un relámpago, osea, y entendí, osea, vi la luz: Carolina Herrera, vive en Nueva York, que me choca porque no es Mayami pero igual queda en los Estados Unidos, osea, es democracia. Osea que en la democracia vive la gente bella y millonarísima, está full de top models última moda-alfombra roja, osea, la democracia es belleza. En cambio, basta ver una cadena presidencial para notar que no hay nadie lindo, osea, son feos, osea, dictadura.
Empecemos por el Presidente: ¿Acaso es linda una verruga? ¿Acaso los actores de Hollywood se ponen implantes PIP de verrugas? No, osea… Y ni hablar de la ropita que usan, hasta atuendos autóctonos como el que se puso Maricori para hacer campaña, osea, porque todos sabemos que eso no era en serio, osea, porque Maricori es una tipa súper elegante y súper chic. En cambio el Presidente, ¡porfaplis!. Si viviéramos en democracia y tuviéramos libertad de expresión diría que el Presidente es el anticristo de la moda, osea, pero no puedo, osea, ¿Dónde está mi libertad?
Por eso pienso que si la dictadura es fea, para volver a la democracia necesitamos belleza, osea, ¿Y qué mejor manera de escoger a un candidato demócrata que con unas primarias Miss MUD Presidente?
Imagino, osea, el día del Magno Evento de la Democracia, la Marcha del Miss Presidente -En un domingo tan lindo como este…- y todos los candidatos desfilando vestidos igualitos para que Pablo Medina no diga que hay ventajismo, osea, más democrático imposible. Luego un desfile el trajes típicos, que típico que ganaría Maricori que ya tiene experiencia con esas cosas hurriblis, claro que ahora si vale ponerle bordados de cristales y pedrería para darle brillo al evento. Después del corte comercial no desfilarían en traje de baño porque los presidentes no van a la playa, osea, así que vendría el desfile de traje gala, con la ropa que usarían para visitar a Obama y esas cosas súper importantes para la democracia, osea. Una ronda de preguntas con acompañamiento musical como para rellenar porque qué importa lo que van a decir, osea, si ya todos sabemos que la respuesta es ¡Fuera Chávez!
Cinco finalistas, porque Pablo Medina queda eliminado por niche, osea tomados de la mano, osea, escuchan el nombre del Miss MUD Presidente 2012 que representará a la belleza democrática en las elecciones de octubre, osea, que ganamos, osea, libertad.
Ki$$e$
Kiki

5 comentarios on “El Miss MUD Presidente, osea”

  1. Pura Millán Medina
    Kikis amiguis, te imaginas? la banda al mas conservador y al más demócrata?, claro xq es un mega concurso de belleza política inigualable, a lo USA. Y el ganador de la banda al mas Conservador (Conservado) es….. ay que nice! DIEGO ARRIA, xq el fué fiel a Mickey y se llenó el cuerpo del VOTOS con el que estaban congelando a Walt Disney World, será por eso que no revivió Walt?, bueno no importa amiguis, lo importante es que usó VOTOS made in USA y no tiene que pasar por ese DE LO LAST trance de las francesas decentes y burladas por querer mumis chic, ni hablar de las copionetas acomplejadas de otras partes del mundo!!! y a quien le pondríamos la banda del mas demócrata?…que indecisión tan grande, es que todos la merecen!..
  2. Miuri
    De veras en esa foto parecen de concurso de belleza, aunque NADA mas alejados de la realidad, son un montón de FEOS y no es solo lo físico, sino en su interior, tienen el corazón y alma TAN OSCURA, llena de RENCOR, DESPRECIO, ODIO, en fin. Seres que quizás no alcanzan ni a quererse a ellos mismos, pues para ellos seria un sacrificio, ya que no saben el significado de esa palabra. Que LASTIMA que existan unos cuantos (pocos) Venezolanos que crean en las palabras llenas de MENTIRAS de FALSEDAD de estos PERSONAJES, porque ni seres humanos parecen. Y es que mas que un concurso de belleza, parece una obra de títeres, ellos no tienen ni personalidad, se aprenden un parlamento escrito por sus amos o asesores, se toman fotos con viejitas y negritos, para parecer gente buena, sin saber que ante los ojos de muchos no hacen mas que el RIDÍCULO..
    A dios gracias nosotros contamos con un ser MARAVILLOSO, que muchas veces parece de mentira, un SER HUMANO en todo el sentido de la palabra, REPLETO DE AMOR, HUMILDAD, VERDAD, GENEROSIDAD, CARIDAD, LEALTAD, BONDAD, y es que no alcanzan las palabras para describir a este ser para mi, un ser supremo, un verdadero hombre, nuestro Presidente.
    • Beatriz
      Y con sentido del humor…No con la cara agria como si hubiesen comido un filete de “Vesícula biliar” de Tiranosauros Rex, aderezado con ají chirel, y acompañado de un vaso de jugo de limón puro endulzado con una cucharada de sal y un toque de Amargo de Angostura. Bueno, como ejemplo, la cara de la “Maricori”, en la Asamblea Nacional.
  3. karin
    Maria Mosquita Machado: mami, mami!!! va a salir un video donde le estoy diciendo ladrón al Presidente de la Républica en plena Asamblea Nacional y de paso le dije indecentes a todos los que lo apoyan!!! pero no te preocupes, el presidente sabe que lo que pasa es que cuando lo veo me tiemblan las rodillas de chiva y no se lo que digo, o sea, meto la pata pues!! y no te vengas oiste porque si no todos van a saber que tengo miedo!!!! Chao, chao!! xD
  4. Angel
    Carola
    Qué análisis tan agudo, tan nice de la Kiki. Es obveo (sic) que la Kiki está despertando su gran inteligencia y su fresca juventud para soñar el pais que el erudito Dr. Yongo pedía en la AN aquel maravilloso día del cambio de franelas, ese memorable día de gesta heróica de nuestra mejor juventud.
    Este evento que ha propuesto es la Kiki es un evento alternativo a la realización de primarias? No! No! Mil veces NO! Este evento es lo máxemo!!!
    Lo único que le voy a criticar a la Kiki es que no declaró explicítamente en esta excelente propuesta, que el jurado no puede estar integrado sino por miembros comprobados de nuestra exclusiva, hermosa, glamorosa y chic Sociedad Civil.
    Mis felictaciones a la Kiki y mil besos para tí, Carolita
    Angel