domingo, 22 de septiembre de 2013

Estalló el golpe Judicial Económico.

LatinPress.9.  21 al 27/09/2013. Venezuela. 
Vale decir, una Corte del Banco Mundial decide que nuestro país no puede ejercer la soberana constitucional de expropiar. Sólo por este caso, fuentes nacionales calculan una indemnización por 3.500 millones de dólares;  Bank of America-Merryl Lynch estima un monto entre 30 a 20 millardos de dólares.
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El golpe avisa. Los del Imperio advierten durante años o décadas.
A veces las víctimas son sus más asiduos colaboradores. Por ejemplo, los enemigos de la soberanía de Venezuela que suscribieron el "Convenio sobre Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones entre Estados y Nacionales de Otros Estados" (CIADI). En virtud de él, Venezuela cedía a órganos arbitrales extranjeros la irrenunciable potestad soberana de resolver con sus tribunales y de acuerdo con sus leyes las controversias sobre contratos de interés público.
Según afirmamos el entrañable colega Fermín Toro Giménez y quien suscribe en demanda ante el TSJ, “Venezuela se adhirió a este Convenio en 1993, por decisión de un gobierno provisional débil y desprovisto de legitimidad popular, presionado por sectores económicos transnacionales que participaban del desmantelamiento de la soberanía nacional venezolana”. En Venezuela lo provisional es lo único que dura: ese “gobierno provisional débil y desprovisto de legitimidad” de 1993 sigue mandando.
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En la misma demanda sostuvimos que “La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 invalida, en su espíritu y en su letra, las disposiciones del mencionado Convenio, cuando reza en su Artículo 151 que ‘en los contratos de interés público, si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los mismos, se considerará incorporada, aun cuando no estuviere expresa, una cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre dichos contratos y que no llegaren a ser resueltas amigablemente por las partes contratantes, serán decididas por los tribunales competentes de la República, de conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamaciones extranjeras". 
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Pero el Tribunal Supremo de Justicia, en lugar de aplicar la Constitución, en sentencia del 17 de diciembre de 2008  afirmó que los ciudadanos no teníamos “capacidad ni interés” para defender la soberanía de Venezuela, y que la inmunidad de jurisdicción que consagra el artículo 1 de nuestra Carta Fundamental no vale porque que para nuestro país “resulta imposible sostener una teoría de la inmunidad absoluta” pues “se acogió al sistema de inmunidad relativa”.
Durante casi tres años adelantamos pertinaz campaña de prensa en contra de ese fallo, hasta que el 28 de enero de 2011 el Presidente Hugo Chávez Frías declaró que "No hay ni podrá haber ni habrá ninguna instrucción de ningún centro económico político por encima de la Constitución".  Y punto.
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El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores en oficio de 25 de enero de 2012 denunció de manera irrevocable ante el Banco Mundial el  "Convenio sobre Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones entre Estados y Nacionales de Otros Estados". Quizá sepa el lector que en 233 controversias entre transnacionales y Estados, el CIADI decidió sólo tres casos a favor de los últimos y que, denunciado el convenio, todavía podían las empresas extranjeras iniciar litigios ante él durante seis meses, hasta el 25 de julio de 2012. Pero las transnacionales siguieron y siguen acumulando demandas ante esos órganos arbitrales que siempre deciden contra Venezuela.
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En esta rapiña han acuñado contra Venezuela unas veinte demandas, seis de ellas después de la separación del CIADI, cuyo monto total se acerca al de nuestras reservas internacionales.
Son demandas temerarias, artificialmente infladas, pero Cortes de Árbitros que siempre deciden contra nuestros países pueden condenarnos sin fundamentos ni medida. Por ejemplo, en el caso de Conoco, ya decidió el CIADI que Venezuela actuó “de mala fe” y que las expropiaciones en la Faja del Orinoco son “ilegales”.
Vale decir, una Corte del Banco Mundial decide que nuestro país no puede ejercer la soberana constitucional de expropiar. Sólo por este caso, fuentes nacionales calculan una indemnización por 3.500 millones de dólares;  Bank of America-Merryl Lynch estima un monto entre 30 a 20 millardos de dólares. Es una suma superior a los daños hasta ahora estimados por el paro petrolero de 2002-2003, y cercana a la de la estafa cambiaria del SITME, uno de los factores que forzaron una inoportuna devaluación. De ser así, resultaría otro verdadero y demoledor golpe económico.
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Prestamente se quejan las autoridades cuando un tribunal extranjero les descarga una montaña de palos. Pero con la mayor tranquilidad aceptan nuestros legisladores durante 20 años la tiranía de esas infames cortes supranacionales, los administradores firman contratos con cláusulas inconstitucionales que nos someten a ellas, los jueces pretenden legitimarlas inventando patrañas como la “soberanía relativa”, y los ciudadanos pagamos los déficits fiscales ¿Y si alguna vez se exige a los culpables la responsabilidad penal, civil y administrativa que les corresponde?
PD: El candidato opositor Capriles Radonski anuncia haber introducido ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos demanda de anulación de las elecciones el 9 de septiembre de 2013. El 6 de este mes se cumplió un año desde la notificación a ese organismo de nuestra denuncia de la Convención Americana, por lo que ya estamos fuera de su jurisdicción.  Como que es cierto que lo aplazaron en Derecho Internacional. TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO. Colaboración especial para LatinPress®. LPs.

viernes, 20 de septiembre de 2013

¡ EL RRRRÉGIMENNNN…! ("The Obama regime") /



                                            

Es una práctica profundamente arraigada que los gobiernos opuestos a la dominación norteamericana sean rutinariamente caracterizados como "regímenes" por  los grandes medios de comunicación del imperio, por los intelectuales colonizados de la periferia y por aquellos que el gran dramaturgo español Alfonso Sastre ha  magistralmente calificado como "intelectuales bien-pensantes."  La palabra "régimen" adquirió en la ciencia política una connotación profundamente negativa,  que no estaba presente en su formulación original. Hasta mediados del siglo veinte se hablaba del "régimen feudal", de un "régimen monárquico", o de un "régimen democrático", para aludir al conjunto de leyes, instituciones y tradiciones políticas y culturales que caracterizaban a un sistema político.  Pero con la Guerra Fría  y,  después,  con la contrarrevolución neoconservadora,  el vocablo mudó completamente su  significado.  En su uso actual la palabra es empleada para estigmatizar a gobiernos o estados que no se arrodillan ante los dictados de Washington,  a los cuáles por eso mismo se los descalifica como autoritarios  y,  en no pocos casos,  como sangrientas tiranías.

No obstante, una mirada sobria en relación a este asunto comprobaría la existencia de estados inocultablemente despóticos que, sin embargo, los voceros de la derecha  y  el imperialismo jamás calificarían como "regímenes".  En la coyuntura actual proliferan los analistas o periodistas (inclusive algunos "progres",  un tanto distraídos)  que parecerían no tener mayor inconveniente en aceptar el uso del lenguaje establecido por el imperio.  El gobierno sirio es el "régimen de Basher Al Assad";  y  la misma descalificación se utiliza a la hora de hablar de los países bolivarianos.  En Venezuela lo que hay es un  "régimen chavista";  en Ecuador  es  el  "régimen de Correa",  y  Bolivia se encuentra sometida a los caprichos del  "régimen de Evo Morales."  El hecho de que en estos tres países se hayan desarrollado instituciones y formas de protagonismo popular y funcionamiento democrático, superiores a las existentes en los Estados Unidos y la gran mayoría de los países del capitalismo desarrollado, es olímpicamente ignorado.  No son amigos de los Estados Unidos  y,  por lo tanto,  su sistema político es un  "régimen."

El doble rasero que se aplica en estos casos queda en evidencia cuando se observa que las infames monarquías petroleras del golfo, mucho más despóticas  y  brutales que el "régimen" sirio,  jamás son estigmatizadas con la palabrita en cuestión.  Se habla,  por ejemplo,  del  ‘gobierno’ de  Abdullah ben Abdul Aziz,  pero nunca del  "régimen  saudita”,  a pesar de que en este país no existe parlamento sino una mera "Asamblea Consultiva",  cuyos miembros son designados por el monarca entre sus parientes  y  amigos;  los partidos políticos están explícitamente prohibidos  y  el gobierno es ejercido por una dinastía que se perpetúa en el poder desde hace décadas.  Exactamente lo mismo ocurre con Qatar,  pese a lo cual ni por asomo el  ‘New York Times’  o  los medios hegemónicos  de  América Latina  y  el Caribe,  se les ocurre hablar del  "régimen saudita"  o  el "régimen catarí."  Siria,  en cambio, ES un "régimen",  pese a que es un estado laico en el cual hasta hace poco tiempo convivieron diversas religiones, existen partidos políticos legalmente reconocidos y hay un congreso unicameral con representación de la oposición.  Pero nadie le quita el ‘sambenito’ de "régimen".  En otras palabras:  un gobierno amigo,  aliado  o  cliente de Estados Unidos,  por más opresivo  o  violador de los derechos humanos que sea,  nunca va a ser caracterizado como un  "régimen"  por el aparato de propaganda del sistema.  En cambio,  gobiernos como los de Irán,  Cuba,  Venezuela,  Bolivia,  Nicaragua,  Ecuador  y  varios más,  son invariablemente caracterizados de esa manera. [1]

Para comprobar de modo aún más rotundo la tergiversación ideológica que subyace en estas caracterizaciones de los sistemas políticos,  basta con recordar la forma en que los publicistas de la derecha  tipifican al gobierno de Estados Unidos,  considerado como el  "non plus ultra"  de la realización democrática.  Esto,  a pesar de que hace poco el ex presidente James Carter dijera que su país  "no tiene una democracia que funcione."  Lo que hay,  en realidad,  es un estado policial,  muy hábilmente disimulado,  que ejerce una permanente  e  ilegal vigilancia sobre la propia ciudadanía  y  que lo más importante que ha hecho en los últimos treinta años,  ha sido permitir que el 1 % de su población se enriquezca como nunca antes,  a costa del estancamiento en los ingresos percibidos por el 90 %  de  la población.   En la misma línea crítica de la "democracia" estadounidense  (en realidad,  una cínica plutocracia)  se encuentra la tesis del gran filósofo político Sheldon Wolin, quien ha caracterizado al régimen político imperante en su país  como "un totalitarismo invertido".  Según este autor,  "el totalitarismo invertido … es un fenómeno que…  representa fundamentalmente la madurez política del poder corporativo  y  la desmovilización política de la ciudadanía."  [2]  En otras palabras,  la consolidación de la dominación burguesa en manos de los grandes oligopolios  y  la desactivación política de las masas,  estimulando la apatía política,  el abandono  de  -y el desdén por-  la vida pública  y  la fuga  privatista hacia un consumismo desorbitado sólo sostenido por un aún más desenfrenado endeudamiento.  El resultado:  un  "régimen"  totalitario  de nuevo tipo.  Una peculiar "democracia",  en suma,  sin ciudadanos ni instituciones,  y  en la cual,  el abrumador peso del  "establishment"   vacía  de todo contenido al discurso  y  a las instituciones de la democracia,  convertidas por eso mismo,  en una mueca sin gusto  y  sin gracia,  absolutamente incapaces de garantizar la soberanía popular.  O  de hacer realidad la vieja fórmula de  Abraham Lincoln,  cuando definió a la democracia como  "gobierno del pueblo,  por el pueblo  y  para el pueblo."

Producto de esta gigantesca operación de falsificación del lenguaje,  el estado norteamericano es concebido como una  "administración",  es decir, una organización que en función de reglas  y  normas claramente establecidas,  gestiona la cosa pública con transparencia,  imparcialidad  y  apego al mandato de la ley.  En la realidad,  tal como lo asegura Noam Chomsky,  nada de ello es verdad.  Estados Unidos es un  "estado canalla",  que viola  -como ningún otro-  la legalidad internacional  y  lo mismo hace con algunos de los más importantes derechos  y  leyes del país.  Así lo demuestran,  para el caso doméstico,  las revelaciones sobre el espionaje  que la  NSA  y  otras agencias,  han venido haciendo en contra del propio pueblo de los Estados Unidos,  para no hablar de atropellos aún peores como los que se producen a diario en la infame cárcel de Guantánamo  o  la persistente lacra del racismo.(3)  Propongo,  por lo tanto,   que abramos un nuevo frente de lucha ideológica  y  que de ahora en adelante  comencemos a hablar del  "régimen de Obama",  o  el  "régimen de la Casa Blanca",  cada vez que tengamos que referirnos  al  gobierno de Estados Unidos.  Será un acto de estricta justicia,  que además mejorará nuestra capacidad de análisis  y  contribuirá a  ‘higienizar’  el lenguaje de la política,  ensuciado  y  bastardeado por la industria cultural del imperio  y  su inagotable fábrica de mentiras.

- Dr. Atilio A. Boron esDirector del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED)

[1] Conviene recordar que esta dualidad de criterios morales tiene una larga historia en Estados Unidos. Es célebre la anécdota que narra la respuesta del presidente Franklin D. Roosevelt ante algunos miembros del partido demócrata horrorizados por las brutales políticas represivas de Anastasio Somoza en Nicaragua. FDR se limitó a escucharlos y decirles: "sí, es un hijo de puta. Pero es 'nuestro' hijo de puta." Lo mismo podría decirse de los monarcas de Saudiarabia y Qatar, entre otros. Ocurre que Basher Al Assad no está a favor de ellos. De ahí la caracterización como "régimen" de su gobierno.

[2] Cf. Su Democracia Sociedad Anónima (Buenos Aires: Katz Editores, 2008)  p. 3.

[3] Para un examen de la sistemática violación de los derechos humanos por parte del gobierno de Estados Unidos, o del "régimen" norteamericano, ver: Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009) 

jueves, 19 de septiembre de 2013

ANTONIA MUÑOZ / OPINIÓN Guerra económica (I)

No soy dada a escribir sobre Economía, porque en esa materia soy aprendiz; por lo tanto, no es muy cómodo tratar de explicar lo que una no termina de comprender. Sin embargo, preocupada por algunas opiniones que A diario uno le oye a las y los ciudadanos comunes y corrientes, hoy nuevamente he decidido “meterme a curandera sin conocer las yerbas”. En los últimos meses hemos tocado el tema en varias oportunidades, y hoy nuevamente lo estimamos conveniente. En primer lugar, debido al momento económico y político que estamos viviendo en Venezuela; y en segundo lugar, porque uno se da cuenta que mucha gente no termina de comprender la razón de la escasez de algunos productos de consumo masivo. Adicionalmente, mucho menos comprende la relación de esta escasez con la inflación y el aumento del costo de la vida. Mucha gente, lo único que entiende es que no consigue esto o lo otro y cuando el producto escaso o desaparecido aparece, hay que comprar la mayor cantidad del mismo, no importando si está caro, si no se necesita en tal cantidad o si hasta se podría sustituir por otro. Una se entera de todo este razonamiento conversando con compatriotas que tampoco saben de Economía y mucho menos de su relación con los golpes de Estado. De esta manera, uno cae en cuenta que Simón Bolívar una vez más tuvo razón: POR EL ENGAÑO SE NOS HA DOMINADO MÁS QUE POR LA FUERZA… UN PUEBLO IGNORANTE ES INSTRUMENTO CIEGO DE SU PROPIA DESTRUCCIÓN.
Hay turbulencias en la Economía del país, debido a decisiones y acciones de propios y extraños. Las acciones y decisiones de éstos últimos son tomadas deliberadamente y con libreto desestabilizador en mano, para producir los efectos que sus autores intelectuales y materiales utilizan políticamente a su favor. Una de las acciones políticas que los enemigos de la Revolución Bolivariana toman contra nuestra Economía, es provocar escasez de productos de primera necesidad o consumo masivo para generar descontento en la población y reacción adversa en contra del gobierno, a quien siempre culparán de que no se encuentre el producto blanco del sabotaje. A lo mejor la escasez de papel higiénico no causa el daño político que causaría la escasez de leche, aceite, azúcar o harina precocida. Sin embargo, es mejor informar que lamentar. ¿Existen razones reales para la escasez de papel higiénico en Venezuela? ¡La verdad que no tenemos certeza! Sin embargo, enumeramos posibles causas: ¿Será que hay escasez de materia prima venezolana y se le ha hecho difícil a las empresas del ramo conseguir los dólares en CADIVI? ¿Será que hubo una huelga en las empresas que fabrican el producto y a partir de allí aplicaron operación morrocoy? ¿Será que hay alguna avería en la línea de producción ¿Que estas no son las razones reales? ¿Y por qué alguien autorizado y con datos en mano no da una explicación? ¿Y por qué no se ha hecho una campaña informativa sencilla pero masiva para evitar que la población se desespere comprando y acaparando papel higiénico como si el país todo estuviera sufriendo una epidemia diarreica? ¡Cosas de detalles! Como diría nuestro amado Comandante Chávez: el diablo está en los detalles! Lamentablemente, a veces no cuidamos los detalles! Informar oportunamente no evitará la conspiración de la derecha, pero prepara a la población para una reacción más inteligente!
No sabemos si hay razones reales para la escasez de papel higiénico; sin embargo, lo que si sabemos es que durante meses se ha acaparado y especulado parejo con este producto de uso diario y necesario por parte de la población. De esta manera, cualquier cantidad que se coloque en los sitios de venta desaparece en un abrir y cerrar de ojos. Es más, el producto ni siquiera se deja llegar a los anaqueles. Basta que un camión distribuidor se pare a descargar la mercancía, para que en minutos se forme una enorme cola de ciudadanas y ciudadanos desesperados por comprar papel higiénico. Ahora en Venezuela este producto se compra por bulto! Lamentablemente, Ya el daño está hecho, ya el trabajo psicológico surtió su efecto! Ya todo el mundo está convencido que hay que acaparar papel higiénico, no vaya a ser que después no se encuentre! Bueno mis queridas y queridos amigos, la misma receta se puede aplicar a la harina precocida de maíz, harina de trigo, margarina, aceite comestible, toallas sanitarias…
Cuando un artículo de consumo masivo escasea por razones reales o provocadas, tiende a subir de precio por aquello de que como hay poco cuando lo encuentro, pago lo que sea! He aquí una de las razones de la inflación, a la que muchas veces la población contribuye sin saberlo o por no saber. De todas maneras, la consecuencia siempre es la misma: Aumento en el costo de la vida; lo que ganamos nos alcanza para menos, lo cual nos produce malestar y como reacción natural, la gente siempre busca un culpable por lo que está pasando. Generalmente, la gente señala como primer culpable al gobierno. Cuando esto ocurre, los saboteadores han logrado su objetivo. Esto lo evitamos o al menos minimizamos con producción eficiente, con información oportuna y veraz a la población en forma masiva y con supervisión y aplicación de las leyes por parte de INDEPABIS y SUPERINTENDENCIA NACIONAL DE COSTOS Y PRECIOS, organismos que deben contar con el apoyo y participación del pueblo organizado y consciente. ¡A esta lucha debemos sumarnos en forma organizada todos los partidos de la Revolución!
San Juan de los Morros, miércoles 18 de septiembre de 2013.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¡ HAGAMOS EL SOCIALISMO DE LAS COSAS MÁS SENCILLAS !

(A pesar de mi ateísmo, las referencias hechas aquí son válidas, en cuanto al manejo de las creencias populares... siempre en el ánimo de aportarejemplos para el bien. MRA)




En ellas está el secreto de la victoria sobre el capitalismo, no hay otra vía.

                                                         

Ver como mucha de nuestra gente  (y no me refiero al enemigo burgués sino a los proletarios como nosotros)  contribuye  -hasta con entusiasmo-  a consumar la terrible operación de desangramiento económico de la Patria,  por una miserable ganancia monetaria,  revendiendo  o  ‘raspando tarjetas’, hace que se nos disparen todas las alarmas.  Esa hidra de mil cabezas que nos acosa con su tendencia poco menos que irrefrenable al egoísmo,  a la viveza,  a la trampa,  al guabineo ético  y  al mimetismo más grotesco,  hace que debamos preguntarnos si verdaderamente marchamos hacia esa sociedad humana y nueva que llamamos socialismo,  o  si de nuevo  nos encaminamos hacia otra  -quizás la última-  dolorosa  derrota  de  lo  humano.

En lo personal,  estoy persuadido de que más allá de que alcancemos o no los ansiados objetivos,  muchas  y  muchos de nosotros seguiremos caminando hacia la utopía,  como soñadores sin redención,  de que esto que llamamos vida  es  un puente  y  los puentes se cruzan,  y  no se queda uno a vivir en ellos.  Seguiremos persuadidos de preferir un millón de veces que la muerte física nos encuentre caminando tras la utopía,  con las manos abiertas a la esperanza,  a que nos consiga arrellanados, enchinchorrados  y  empantuflados,  con la panza llena de hambre ajena.

Ahora…  ¿cómo lograr que NO nos desvíen?,  ¿cómo hacemos para caminar con buenos compañeros?,  ¿en quiénes creeremos?,  ¿cómo identificar a los guabinosos  y  aprovechadores?  Por la palabra,  no creo que despejemos esta grave duda.  La palabra,  definida por  Marx  como  “la envoltura material del pensamiento”,  parece más bien  -en demasiados casos-  un recurso muy efectivo para esconder lo que se piensa,  para decir lo que conviene  y  callar aquello que nos compromete.

Entonces… ¿cómo?  Jesús de Nazareth,  “nuestro primer camarada”,  nos hace entrega de un valioso instrumento.  Veamos:  Los fariseos  -contrario a lo que muchos creemos-  eran unos  ‘buenos’  judíos.  Algunos de ellos llegaron a ser tan “buenos”  y  perfectos en el cumplimiento de la norma,  que formaban un grupo conocido como  “los irreprensibles”:  era gente que lo hacía todo  -o casi todo-  tan bien,  que no podían ser reprendidos.  Sin embargo esta gente no pudo engañar al humilde carpintero de Nazareth,  los detectó rapidito,  lo hacían todo bien menos una cosa,  la esencial,  aquella sin lo cual todo es pura pantomima,  pura apariencia,  puro disimulo  y  puro oportunismo:  AMAR AL PRÓJIMO COMO A UNO MISMO.  Ahí tenemos el certero bisturí corta-caretas que nos dejó el carpintero.  (“Por sus frutos los conoceréis”,  fue otro bisturí cortante,  como la verdad misma).

De modo que no requeriremos de muchos análisis conductuales, ni del auxilio de psicólogos sociales.  Creo que bastará con mirarlos.  ¿ Cómo andan, cómo viven, cómo se desplazan, en qué se desplazan ?… y muy poco más.  Fue Andrés Eloy Blanco quien dijo  que el dinero era como la tos:  imposible de ocultar.  Mi abuelita,  menos conocida  y  menos preparada que Andrés Eloy,  pero quizás igual de sabia,  decía:  -“El dinero y el poder blanquean,  mijo…”,  decía la sabia viejita.  El dinero y el poder cambian el porte,  los modos,  crean el airecillo ese de arrogancia fatua…  ustedes me entienden.  No importan los esfuerzos que hagan por ocultarlo,  el dinero  y  el poder,  los denuncian.

Pues bien,  camarada Maduro,  y  si el dinero  ‘blanquea’  y  el dinero cambia a la gente,  ¿no habrá llegado la hora de cambiar el perverso sentido del dinero,  al menos entre nuestras nacientes Comunas en Construcción ?,  ¿no deberemos tomarle la palabra al Comandante Chávez,  cuando sugería crear otra clase de dinero que circulara entre ellas ?... ¿ Un dinero que sirviera para el intercambio de bienes de consumo ?  Un dinero fuera del campo de acción de los bancos,  el comercio,  el consumo suntuario  o  la compra de voluntades ?  ¿ Será demasiado utópico ese sueño ?  No lo creo,  basta que veamos cómo viven  y  conviven nuestros aborígenes no contaminados.  ¿No es acaso bajo el mismo lema de  ‘Hechos de los Apóstoles’  o  incluso del sueño comunista de Lenin:  “A cada quien según sus necesidades,  de cada quien según sus posibilidades” ?  ¿ No es ese el mundo que esperamos conquistar ?

Veamos:  En una comuna aborigen todo se tiene en común,  se come si hay comida,  se protege a los más débiles,  no hay urbanizaciones de lujo  o  clase media,  en contraste con ranchos de cartón;  todas las churuatas son iguales, y si acaso existe alguna preferencia,  ésta es por los ancianos y los niños. Hace unos años,  los caraqueños  -sorprendidos  y  admirados-  pudieron observar cómo,  a la hora del almuerzo,  los aborígenes que vinieron a la Feria Internacional de Turismo  -FITVEN-,  aquella que se presentó en la Base Aérea  ‘Francisco de Miranda’,  pasaban  -en gesto de extraña generosidad para nosotros-,  y colocaban la comida en un círculo,  cada uno la suya,  que luego se hacía “comida nuestra”,  y  cuando la comida se hizo colectiva comieron todos,  en orden  y  armonía perfectos.  ¿ Se parece esto en algo a lo que estamos llamando  “Comunas en Construcción…” ?

En uno de los casos más notorios  y  socorridos del Evangelio de Jesús,  “la multiplicación de los peces y los panes”  -casi todas las reflexiones que hace la Iglesia van lamentablemente dirigidas a resaltar el gran poder de Jesús para multiplicar los panes y los peces,  ¡Craso error,  según creo!,  ¿ Por qué habría de sorprendernos que ese a quien llamamos Dios,  pudiera multiplicar unos cuantos peces  y  unos cuantos panes,  si aceptamos que hizo al mundo?  El milagro verdadero,  la lección de  ‘comunismo del bueno’  estaba en otro lado,  ¡ sí !,  en ese lado que no queremos ver porque nos cuestiona,  nos involucra  y  esa vaina duele.  El milagro estuvo en  “organicen a todos,  que se sienten en grupos,  pongan los panes  y  los peces que tienen en unas cestas,  y ahora…  distribúyanlos entre todos…”  Y comieron todos hasta hartarse,  y  sobraron panes y peces.  ¿ Hay quien ponga en duda que si hoy hiciéramos exactamente lo mismo,  habría alimentos en el mundo para todos? ¿ Se morirían hoy niños de hambre en el mundo si se compartiera,  o  si sólo se renunciara a la guerra por dominar a otros ?  Todos sabemos la respuesta.  Sólo que la respuesta nos obliga a dejar de mirar al cielo  y  mirarnos a nosotros mismos en nuestras miserias,  y... repito...  ¡ esa vaina duele !

No será fácil,  compatriotas,  ¿Quién dijo que lo sería ?,  pero no podemos optar por otro camino.  ¡ Vamos !  ¡ Ven,  dame tu mano  y  caminemos como hermanos !  ¿ Qué podemos perder los que nada tenemos,  que no sean las cadenas ?  ¡ Caminemos tras la utopía,  si total no cuesta nada,  y  se gana todo !

¡ LA UTOPÍA ES CONCRETABLE  Y  ES NUESTRA !

¡¡¡ VENCEREMOS !!!

martes, 17 de septiembre de 2013

Los hijos de la luz van a la guerra



                                           

“La guerra es siempre un fracaso de la humanidad…”  Lo dijo el Papa Francisco,  y a los católicos parece importarles un bledo.  Igual que cuando el Papa Juan Pablo II,  al invadir USA a Irak,  dijera con profunda amargura, que se trataba de una grave derrota del Derecho Internacional...

Tampoco les importa a ortodoxos, anglicanos, luteranos, metodistas, presbiterianos, evangélicos y adventistas, a pesar de que el Consejo Ecuménico de las Iglesias Cristianas,  que los reúne, rogó para que prevalezca la paz ‘en el incandescente territorio sirio…’ …

Si de incandescencia se trata,  luce que lo de Hiroshima  y  Nagasaki,  fue lo que estimuló la marcha de los soldados gringos (cristianos todos) por Corea,  Vietnam,  Camboya  y  Laos.  Por Guatemala,  Haití,  Cuba,  República Dominicana,  Nicaragua,  Grenada,  Panamá  y  Honduras.  Por los Balcanes,  el Mediterráneo del este,  el golfo pérsico  y  la tierra afgana.

Cuando el military-industrial complex  le da el initiating  al black-android que pusieron de presidente,  no lo turba dejar impotente al espíritu santo,  el que  -entre sus poderes-,  tenía el de impedir que la iglesia errara.  Tampoco perturba la fe de Rajoy  (que aprendió catecismo con la Falange),  ni la de  Hollande,  cuyo socialismo,  en tiempos de la Comuna de París,  no pasaría  de  Versalles.

Por aquí, la afiliación de Capriles a los planes imperiales, no trastorna su frenesí con el dios del tiempo perfecto:  “El mundo”  (así llama a USA),  tiene que defender los derechos humanos  y  castigar con todo el peso de ley,  a los regímenes… (como el venezolano).  A Borges,  lo que diga el Vaticano sobre Siria le importa un pito:  ¿Siria? … nadie sabe donde está… (dijo…).

Todo este desdén de la derecha por los reclamos eclesiásticos, aunque nos sorprendan,  está bien fundamentado.  Los rabinos de Israel anunciaron que estas guerras están previstas en los Manuscritos del Mar Muerto,  casualmente encontrados por ellos: “Los hijos de la justicia caminarán por los senderos de la luz.  En manos del ángel de las tinieblas está el gobierno de los hijos de la iniquidad…  Así que,  ¡ plomo con esos impíos !

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Trajo todos los documentos?

Aventura en el Ministerio del Poder Popular para el Comercio


Para descubrir a un burócrata

Plantéale un problema ideológico

Roque Dalton



Visité a la bella Caracas con el recuerdo gratificante de una diligencia previa en el INT de la Urbina hace dos años, allí viví en buenas atenciones las pequeñas cosas que hacen posible una revolución. El motivo esta vez era una gestión que debía realizar ante el Ministerio de Comercio. Una situación inesperada hizo que el viaje terminara siendo una suerte de cuento Kafkiano o sesión de tortura intensiva causada por la arrogancia e indolencia de la burocracia de última generación, la misma que hoy se come al país a dentelladas. El dolor se hace mayor cuando uno termina descubriendo que cargos claves de la Revolución están siendo ocupados por personas que la adversan, hacen daño y después procuran pasar inadvertidos vistiéndose de rojo.

Sucedió que luego de un largo viaje de 15 horas desde una ciudad del interior llegué a La Bandera justo a tiempo para lavarme la cara, tomarme un frugal desayuno y dirigirme a la oficina en cuestión, a pocos metros de la Esquina Capitolio. Eran las 8 y 10 minutos de la mañana cuando me presenté ante el portero, un señor con cara de tranca que manda más que un policía de “la Sagrada” del Benemérito (leer sobre la dictadura de Gómez 1908 -1935). El señor me informa que las oficinas laboran es a partir de las 8,30. Esperé pacientemente sentado en las afueras en el borde de una acera hasta que llegó la hora indicada. El señor portero me indica entonces que aún no ha llegado el personal, no había otro camino que seguir esperando. Gracias a que practico yoga y que hace unas semanas vi la película cubana “La Muerte de un Burocrata”, sospeché lo que se me venía encima y por tanto hice unas 10 respiraciones profundas. Efectivamente, no me equivoqué en mis pronósticos, cerca de las 9 entra una señora que supuse jefa, dando instrucciones al oído del portero…pasados unos diez minutos pregunté si ya podía subir, el señor me responde “hoy no se va a atender al público” – ¡¿Perdón?!...opté por perdonar su silencio. Aproveché un breve descuido del susodicho y corrí a tomar el ascensor…estaba dañado. Tenía que subir a un tercer piso con mis 65 años a cuestas, para colmo, un edificio viejo, con dos mezaninas, eran entonces cinco a seis pisos con escaleras interminables.

Llegué a la oficina con un corazón que bombeaba angustia, mi intención era conseguirme a la jefa o jefe para explicarle mi caso: venía por tierra de una población a más de 15 horas de Caracas y solo me tenían que recibir unos documentos, así de simple. Me senté a esperar. Entró una dama a la oficina, pasado un tiempo me acerco y pregunto si me pueden atender. La dama con poca amabilidad me respondió afirmativamente pero que había que esperar porque primero iban a hacer limpieza de la oficina. Esa noticia me alegró momentáneamente. Durante la limpieza esta dama conversó en el pasillo con otros funcionarios, y yo como el convidado de Tirso de Molina escuché temas que iban desde las tremenduras de sus chiquillos hasta la novedad de los últimos cosméticos. Ya cerca de las 10 me recibe la funcionaria con dos oficinistas más como testigos. “A ver…¿trajo todos los recaudos?” Si señora, respondí. Revisó una y otra vez todos los papeles en tanto mi corazón se aceleraba. Al cabo de un rato…“¿Trajo las estampillas?” Sí, respondí con gloria infinita… “Ahhh… pero acá falta la copia del poder que le autoriza a usted a hacer esta gestión y sin ella no le puedo recibir esos papeles – era el triunfo olímpico inobjetable de la burócrata, solo faltaba la ovación y la medalla de oro - y por primera vez la vi sonreír. No hay problema, en un momento le traigo la fotocopia, a no ser que ustedes puedan auxiliarme. “Acá no hay fotocopiadora”. Bien entonces saldré a hacerla en la calle – pensé en la escalera pero era el mal menor – “Señor si sale no puede volver a entrar”. Pero por favor señorita ¿usted no percibe la angustia que estoy viviendo y lo que ha significado para mí venir desde tan lejos para que usted me responda de esta manera? “Ese no es mi problema”.

Mi pulso cardiaco aún me permitió recriminar en voz alta: ¿Dónde están las enseñanzas de humanidad que nos dejó Chávez…y con rebeldía contenida agregué, si él estuviese aquí habría caído de para atrás en el acto. El oficinista caballero que ocupaba otro escritorio, en solidaridad automática con su compañera hizo un remedo: “…si, hubiese caído de para atrás” …era la espantosa morisqueta de un burócrata. Solo respondí, voy a sacar la copia y me retiré. Al salir le advertí al portero que retornaría en pocos minutos con la fotocopia que me faltaba. La respuesta fue: “Me llamaron de arriba y me dijeron que no lo dejara entrar”. Corrí a un centro comercial cercano e hice la copia. Mi plan era entrar con mi espíritu guerrillero de los 60 y a como diera lugar alcanzar aquella cima para luego declararme en rebeldía hasta que me atendieran como era debido…en ese instante suena mi celular, se trataba de la llamada que salvó mi vida…era mi hija…”no vale la pena que sacrifiques tu vida por culpa de unos zánganos desalmados, disfrazados de chavistas; volverás en otra oportunidad y tal vez, y si alguien del alto gobierno escucha tu historia, sean otros los que te atiendan.”

Ahora pienso que gracias a esa llamada y a mis posturas de yoga, no morí de arre…, aquel vocablo convertido en orden criminal por el innombrable.

sábado, 14 de septiembre de 2013

La escuela de El Loco

 
 
 
Si yo fuera niña querría una escuela donde los saltamontes del jardín nos regalaran mil lecciones distintas, y el cielo y los pájaros y las flores. Donde las matemáticas no se enjaularan en un cuaderno cuadriculado y las letras no estuvieran condenadas al yugo del silabario. Una escuela desobediente a los convencionalismos, casi siempre llenos de prejuicios, donde deshilachar ideas y darles la vuelta sea tarea cotidiana. Una escuela que no penalice la curiosidad, las inquietudes, las dudas, la rebeldía.
Querría una escuela de descubrimientos propios, no de certezas de otros. Querría descubrirme dibujando palabras mías, porque mi mamá no me mima, mi mamá me hace cosquillitas; y lo escribiría con letras gordas, grandes o chicas, con mis propios trazos, no con los de un tal Palmer que por cierto, debe haber sido la persona más aburrida del mundo. Una escuela sin copias, sin dictados, sembradores de cizaña entre las letras y los niños.
Una escuela que me ayudara a ser grande en el mejor y más amplio sentido más amplio de la palabra. Que no buscara convertirme en alguien sino que me permitiera encontrarme con lo que soy. Una escuela que no nos uniformara por fuera y por dentro sino que alentara nuestra diversidad. Donde la curiosidad no mate al gato, donde mientras más preguntas mejor. Una escuela donde la poesía no muera aplastada por la ciencia, donde los números no importen más que los colores, donde los métodos, el tiempo y las formas no limiten los sueños.
Querría una escuela con un huerto que entierre para siempre a las maquetas y a las láminas de cultivo. Y con una cocina donde las matemática, lengua, biología, química, física fueran, junto a la harina y el azúcar, ingrediéntes principalísimos para hacer una torta. Y un taller de arte, y uno de música y una carpinteria y una radio o un periodiquito, y un teatro para aprender a aprender y aprenderlo haciendo. Una escuela donde explorar nuestras posibilidades, donde el asombro sea cotidiano, donde nuestras manos destadas nos muestren todo lo que somos capaces de hacer.
Una escuela para nuestros niños de hoy, como la concibió hace dos siglos el maestro Simón Rodriguez, al que llamaban El Loco porque, como nos contó Eduardo Galeano hace unos días, "fue capaz de locuras en tiempos en que la cordura consistía en obedecer... Un desobediente que cometió el pecado imperdonable de enseñar lo que estaba prohibido enseñar: la libertad."
La escuela de la revolución bolivariana no puede sino ser robinsoniana.

Mientras escribo

 
 
Mientras escribo, millones contienen la respiración esperando con impotencia el desenlace conocido de una historia terrible, tantas veces contada. Las mismas mentiras, el mismo cinismo, la misma injusticia, la misma impunidad.
Mientras escribo, mis niñas, con envidiable inocencia, dibujan alegres muñequitos, y yo me pregunto qué estarán haciendo otras madres con otros niños allá donde el terror asecha. ¿Cómo se protege a un hijo de las bombas teledirigidas por la codicia?, ¿Cómo les dicen, cuando despiertan llorando en la noche, que todo está bien, que no tengan miedo? El miedo de aquellos niños que tienen la mala suerte de vivir sobre una enorme reserva petrolera; entonces el miedo se hace mío y lo lejano ya no lo es tanto.
Mientras escribo, Obama, marioneta infame, calcula y espera. Ganamos un día de porque hace cincuenta años Martin Luther King tuvo un sueño que aún está lejos de cumplirse, y otro día porque en el parlamento inglés, George Galloway puso con sus agudos puntos sobre las íes, mientras la flota Rusa se desplaza hacia la zona, Irán apunta y la ONU calla, otorga y retira a su personal de Damasco ratificando nuestros temores.
Mientras escribo, millones, como yo, siguen con sus vidas con un nudo en la garganta, y la imágenes grotescas que producen las guerras reviven en los recuerdos anticipando lo que viene. Ya conocemos la historia que calla los la voluntad de los pueblos a bombazos, que calla la verdad con maquinarias de mentiras, que convierte al criminal en héroe y a sus víctimas en enemigo, y a los niños masacrados en “lamentables daños colaterales” -Nos dice en la tele la presentadora del noticiero que pasa la página porque Carlota de Mónaco está embarazada y Lady Gaga se puso otro disfraz.
Mientras escribo, de Iraq solo escucho explosiones de carros bomba: el pan suyo de cada día desde hace más de diez años. Iraq arrasada, bañada en fósforo blanco, sembrada de uranio empobrecido, saqueados sus recursos, la libertad made in USA… De Afganistan los drones, los asesinatos selectivos planificados en La Casa Blanca que no discriminan inocentes, otra vez daños colaterales. Y nadie habla de Libia y el silencio suena a atrocidad.
Mientras escribo, maldigo las certezas que me impiden creer en milagros y ya ni lloro mientras escribo.

Sufro como Julio Borges, o sea…




En serio o sea, creo que yo soy Julio Borges, claro, yo me depilo las cejas y Julio no, pero en lo de adentro, o sea, lo que queda debajo del peinado, o sea, aunque Julio no tiene peinado porque es calvo, pero decía, te explico, o sea, que cada vez que Julio Borges habla es como si estuviera hablando yo, o sea.
Porque uno se pregunta, decente y pensantemente: ¿Qué les pasa a esos que ahora les dio por preocuparse por Siria? Y entonces Julio Borges dice que no debería importarnos porque no sabemos ni dónde queda Siria, o sea, lo mismo que yo le dije a la Tuti: si uno no sabe ni dónde queda eso, o sea, es porque no importa. O sea, no es como Disney que todo el mundo sabe dónde queda, que todo el mundo quiere ir y si hubiera una guerra en Disney, o sea, ¿Te imaginas? o sea, me muero, aunque no esté allá pero, o sea, me muero…
Y no es que pensamos igualito solo de eso. Recuerdo cuando Julio sacó unas latas de sardina en la Asamblea y los chavistas hurriblis se burlaban porque decían que eran latas de atún, o sea, y a mi me pasa igualito, y a casi toda la gente nice, porque lo que no entienden los chavistas, que nunca entienden nada, es que la gente como Julio y yo tenemos cocinera, así que ni nos molestamos en saber de latas de nada. Además, o sea, ¿quién como sardinas? Yo no conozco a nadie que las coma y mira que tengo casi dos mil amigos en Facebook, o sea…
Y cuando Julio saca cuentas, o sea, sé que es mi alma gemela. Es que a mi también me choca la regaladera, sobre todo cuando los regalos no son para mi, o sea, entonces me pongo en los zapatos de Julio, aunque yo calzo 37 por lo que preferiría ponerme en los zapatos de Maricori que son súper más carísimos y súper más chic, o sea, pero me pongo en los zapatos de Borges y siento la misma rabia que él siente cuando ve cómo con los reales de PDVSA que antes le regalaban a él, ahora construyen edificios hurriblis para los pobres ¡y peor!, les pintan los ojos de Chávez arriba. ¿Ustedes saben cuántos Primeros Justicias se podrían fundar con lo gastaron en esos edificios? ¿Cuánta libertad se puede comprar con lo que gastaron en esa pintura que nos mira desde arriba para matarnos del susto?
Total, que muchos de esos edificios, como Siria, uno ni sabe dónde quedan, o sea.

Por una comuna de Barrio Obrero





COMPATRIOTAS VECINOS DE BARRIO OBRERO.
RECIBAN UN CORDIAL SALUDO Y SIRVA LA PRESENTE PARA PRESENTAR A SU ESTUDIO Y CONSIDERACIÓN, LA POSIBLE CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNA DE BARRIO OBRERO UNIDO YA QUE ELLO SIGNIFICARÍA QUE QUIENES HABITAMOS Y HACEMOS VIDA ACTIVA COMERCIAL E INSTITUCIONAL, PODEMOS EVALUAR LA POSIBILIDAD DEL AUTO GOBIERNO COMUNAL, DE LO CONTRARIO ESTARÍAMOS SUJETOS A QUE OTROS GRUPOS DE CIUDADANOS NOS INCORPORARAN COMO MIEMBROS DE OTRA COMUNA Y ESTARÍAMOS SUJETOS A ESE GOBIERNO COMUNAL. SI CONSIDERAMOS LAS MÚLTIPLES CAPACIDADES QUE POSEEMOS EN NUESTRO SECTOR DE BARRIO OBRERO, PODRÍAMOS SER EL EJEMPLO DE UNA VERDADERA ORGANIZACIÓN SOCIAL DONDE TODOS PODEMOS CONVERGER Y HACER DE BARRIO OBRERO UNA DE LAS COMUNIDADES MÁS SIGNIFICATIVAS. RECORDEMOS QUE EXISTEN DEMASIADOS INTERESES PARA QUE EL PUEBLO NO ASUMA SU ROL PROTAGÓNICO Y PARTICIPATIVO YA QUE EN LA MISMA MEDIDA QUE LAS COMUNIDADES HAGAN VALER SUS DERECHOS, LOS POLITIQUEROS DE OFICIO ACOSTUMBRADOS A VIVIR DE LA POLÍTICA QUEDARAN DESPLAZADOS.





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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Victor Jara, el cantante asesinado



 HACE CUARENTA AÑOS FUE ASESINADO EN EL ESTADIO NACIONAL DE CHILE EL CANTOR Y DIRECTOR DE TEATRO, VÍCTOR JARA...

Fue otra de las múltiples víctimas de la represión militar, tras el sangriento golpe de estado propinado por Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende. Hoy, el cantautor chileno es símbolo de la que se deno...
minó Nueva Canción de América Latina, que lo tuvo a él como uno de sus íconos y pioneros.

Víctor Jara (septiembre 1932-septiembre 1973), aquel heredero de Violeta Parra, “no cantaba por cantar ni por tener buena voz”, ni por figurar en las carátulas de discos o en anuncios publicitarios, ni por vanidad. No cantaba por farándula. Ni por vender grabaciones y pertenecer a las efímeras famas. Cantaba, dice uno, porque era un pájaro, libre y de canto ancho. Y hondo. Y porque siendo también guitarra, ésta (lo dijo él) tiene sentido y razón.

Cantaba por los sobrevivientes, por los desaparecidos, por los que nunca volvieron. Y tal vez por la incierta esperanza. Y por un mundo nuevo. Cantaba porque los estudiantes y los obreros y los campesinos querían que cantara. Y quizá porque ya sabía, a manera de premonición, que moriría “cantando las verdades verdaderas”.

Cantaba por el hombre del arado, por el del barrio pobre, y porque su destino de cigarra era ese: cantar. ¿Por qué canta un hombre? ¿Por qué llora un hombre? Son innumerables las razones. Lo que sí es una certidumbre es que a Jara, el de las peñas y los montajes teatrales, no le faltaron razones ni emociones ni causas para el canto (y quizá también para el llanto): “Mi canto es de los andamios / para alcanzar las estrellas…”.

Jara pertenece a un tiempo de resistencias y cuestionamientos a todo. Su trayectoria y talento están ligados a la politización de la música popular en América Latina, a la búsqueda de respuestas, mediante el arte, de las catástrofes sociales. Y de las epopeyas de los trabajadores. Eran calendas de discusión sobre las músicas nacionales, su necesidad, y acerca de nuevas formas y contenidos.

Jara, su voz, su guitarra, su arte, se convirtieron en símbolo y memoria de los treinta mil muertos por la dictadura de Pinochet. De origen campesino, era hijo de un trabajador agrario, Manuel, y de un ama de casa que cantaba y tocaba guitarra, Amanda (“Te recuerdo Amanda, la calle mojada, corriendo hacia la fábrica donde trabajaba Manuel”). El juglar también fue un apasionado del teatro. Además de dirigir varios montajes, como Antígona, fue asistente del célebre Atahualpa del Cioppo, en la obra El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brecht.

Chile en los sesenta (como el resto de América Latina) era un fogón, tanto artístico como político. Aparecían grupos musicales como Quilapayún, Inti Illimani y tradicionalistas de cartel como Violeta Parra y Patricio Manns. A todo el frenesí cultural se le sumaría el advenimiento de la Unidad Popular, que lograría triunfar con Salvador Allende en las elecciones de 1970. Y en la vivencia y creación de esos fenómenos estaba metido Víctor Jara.

El cantor, que en 1972 organizó el homenaje a Pablo Neruda (Nobel en 1971) en el estadio nacional, ya era un figura mundial en 1973. En aquellos días, la Unidad Nacional resistía los embates de sectores retrógrados que aspiraban a restablecer el viejo régimen. Sin embargo, pudieron más las intervenciones norteamericanas, la CIA, algunas transnacionales y una rancia élite chilena que condujo a los militares a derrocar a Allende.

El 11 de septiembre de 1973, fecha del golpe, Jara fue detenido mientras cantaba en una universidad y conducido al estadio nacional, donde fue torturado. El escenario deportivo se transmutó en una especie de campo de concentración, con miles de presos políticos.

Antes de ser acribillado a balazos, un soldado le destrozó de un culatazo de fusil la mandíbula al juglar. Quizá tenía la intención de apagar para siempre su canto. Pero pasan cosas. El canto de Víctor Jara fue más sonoro y voló más alto después de su muerte, ocurrida el 16 de septiembre de 1973, pocos días antes de cumplir cuarenta y un años. Y como otros trovadores lo siguen entonando: “No puede borrarse el canto / con sangre del buen cantor…”.

* Comunicador Social. Periodista, Universidad de Antioquia. Postgrado Historia, Universidad Nacional.

martes, 10 de septiembre de 2013

Semiótica de la guerra

 

5 septiembre 2013 5 Comentarios
No olvidemos nuestros muertos
No olvidemos nuestros muertos
Todos los dados están cargados. No hay palabra, gesto ni símbolo que no presente un frente de guerra o no sea, en sí, un ejercicio de belicismo psicológico. La inmensa mayoría de los “efectivos” simbólicos de la guerra mediática aparecen camuflados. Se requiere entrenamiento y experiencia defensiva para detectar en las frases, los giros idiomáticos, los gestos, los maquillajes, las corbatas, las sotanas o las bendiciones… el plan de contenidos ideológicos que se despliegan, agudizados, en situaciones de guerra. Está en juego muchísimo dinero.
La ideología de la clase dominante, que se especialista en manipular ambigüedades, suele perfeccionar sus ofensivas cuando más peligro corre de quedar en evidencia la grosería de sus dichos y sus hechos. Sus trincheras favoritas son, por ejemplo, las “acciones humanitarias”, la “verdadera democracia”, la “defensa de los bienes”, la “seguridad”, la “paz”… en el colmo de su cinismo, la ideología de la clase dominante se ha adueñado de signos referentes que tienen diverso tipo de influencia en las sociedades y, así, han exhibido, sin pudor, episodios “clericales” en los que se bendicen tanques de guerra, aviones bombarderos y batallones de criminales. Algunos aviones caza llevan dibujada, en la punta, la dentadura de un tiburón… ellos saben a qué juegan con eso. Nosotros también.
EL CAPITALISMO ES RESPONSABLE
“Zona de exclusión aérea”, “Armas de destrucción masiva”, “Operación humanitaria”… ambigüedades usadas por el capitalismo para generar impotencia colectiva, terror y rendición psicológica. Nadie se equivoque, el capitalismo es responsable de la “inseguridad”, las invasiones, el robo de la propiedad y del producto del trabajo. Te mato y luego te ayudo… es la conducta del imperialismo que, tras asesinar civiles inocentes y luchadores conscientes, promete enviar asistencia “humanitaria”, acarreada por soldados como en Haití, como el Afganistán, como en Libia, Siria… parte de la ambigüedad es el uso de imágenes sin fechas, sin referencias, sin datos del autor ni del registro.

Contra las armas de Guerra Ideológica que la burguesía despliega, los pueblos en lucha, así como todas las luchas emancipadoras, deben darse una estrategia comunicacional de base que le cuente el mundo los crímenes del capitalismo, como los de la ONU-OTAN, y del premio “Nobel de la Paz”. La “Odisea del Amanecer” de Obama debe ser desmontada por las fuerzas emancipadoras de la comunicación, paso a paso, día a día. Todo lo que exhibe CNN, Televisa, Prisa y sus peleles, estén donde estén, es un problema de seguridad nacional y continental que debe ser discutido con urgencia, porque el mapa completo de la criminalidad ONU-OTAN se exhibe con toda impunidad en las pantallas de la oligarquía.
Parte de la ofensiva oligárquica consiste en mostrar, de manera velada y de manera descarada, sus planes y tácticas. Así operarán en todo el mundo para quedarse con las riquezas naturales y con la mano de obra. Televisa, CNN, Prisa y su red de complicidades en toda Latinoamérica, reivindican el “ejemplo humanitario” de Obama y su Odisea Asesina. Despliegan impúdicamente todos sus “signos” de patología comunicacional, severa, en el relato autoritario que ellos llaman “periodístico”, como en CNN que atraviesa un éxtasis de necrofilia convulsiva. Repite y repite imágenes de odio y decadencia. Los lectores de boletines, que se hacen llamar periodistas, repiten un canto imperialista que recorre el continente con tufo criminal. El relato de los lectores de boletines, ampuloso y falaz, parece orgasmo necrófilo. Hacen llamar “periodismo” a su servilismo. Ellos leen boletines necrófilos con placer y disfrutan los bombardeos. Se les nota.
CONTRA EL IMPERIALISMO
Más que nunca la humanidad requiere dirección revolucionaria, unidad y acción objetiva y subjetiva, contra el imperialismo y el capitalismo. Nadie se sorprendería si el premio “Nobel de la Paz” cocina en su cabeza una invasión tipo ONU contra Cuba y Venezuela. Hoy más que nunca la unidad y la fuerza del ALBA ilumina las esperanzas de soberanía para las luchas emancipadoras latinoamericanas.

Esta guerra desplegada también en las pantallas oligarcas, con la “legalidad” made in ONU, es un mensaje a todos: el imperio anhela usurpar todas las riquezas que se le antoje, cuando se le antoje y donde se le antoje… impunemente. Esta guerra no es sólo contra Libia, la ofensiva ha comenzado en todos los medios oligarcas y es un mensaje contra todos los pueblos. El relato de los medios oligarcas en América Latina, y todo lo que digan, es adelanto de sus proyectos golpistas y magnicidas. En México, en Brasil, en Argentina… las cadenas mediáticas de la oligarquía relatan cómo “logro moral humanitario” la obscenidad imperial.
Digámoslo de una vez, no serán los mass media, incluso con las mejores intenciones, quienes hagan por sí mismos la Revolución Socialista. No será la ética ni la estética de unos cuantos, por genios que se crean… por “vanguardia” que se autoproclamen, quienes garantizarán el ascenso del socialismo, incluso en la comunicación. Serán los trabajadores organizados, armados con cuanta herramienta se ponga al alcance, quienes ascenderán con un programa, hecho por todos, hacia un proyecto socialista. El capitalismo no es sólo un sistema de producción de mercancías, es además un sistema que produce cultura, valores éticos, morales y estéticos ideados para consolidar, defender y reproducir las condiciones materiales de existencia burguesa.
A la tarea revolucionaria de planificar los contenidos y las formas en los mass media, compete un compromiso apasionado por la investigación científica y la acción directa sobre las relaciones de producción, con significado Socialista de la Comunicación. Poner al descubierto la ley económica que rige la producción simbólica de una sociedad en movimiento revolucionario hacia su emancipación definitiva. Poner en evidencia científica la inevitabilidad de la sustitución revolucionaria del capitalismo por el socialismo.
SEMIÓTICA EN COMBATE
Planificar la comunicación implica investigar apasionadamente las leyes de la transición del capitalismo al socialismo, los caminos y métodos para establecer el modo comunista de comunicación; las leyes objetivas del socialismo que avanzan dialécticamente, las leyes de formación y desarrollo del sistema mundial del socialismo. Una tarea de planificación en Comunicación con los mass media debe ser un arma en la lucha, una guía para la acción. Tal planificación de la producción simbólica revolucionaria debe desenmascarar la esencia del capitalismo, sostener una lucha contra todo sectarismo y burocratismo. Desarrollar un “control” democrático y creativo de la Comunicación desde las bases, una “planificación” desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores, con la vigilancia y el trabajo de los obreros atentos a todo indicio de traición. Ya hemos visto demasiadas traiciones, por ejemplo, las Guerras Imperialistas. Ni todas las repeticiones juntas de CNN, FOX, BBC… lograrán asustarnos, ni disuadirnos, de luchar contra el capitalismo. Desarrollemos una semiótica en combate.

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
México, D.F.

HABLANDO DE PREMIOS NOBEL DE LA PAZ


El 11 de Septiembre de 1973  se produce el sangriento golpe de Estado contra el gobierno legítimo de Salvador Allende,  encabezado por el general Augusto Pinochet.  
Se desata una terrible represión que trae muerte, torturas,  desaparecidos,  bebés quitados a sus padres asesinados,  y  robos  y  apropiaciones diversas  por parte de quienes llegan al poder,  amén de la entrega del país al imperialismo.  
Salvador Allende murió durante el golpe  y  cuando el humo se disipó,  el general Augusto Pinochet,  presidente de la Junta Militar,  estaba montado en el poder,  dictatorialmente.  Se instaló allí por 27 años…!
Casi un mes después del golpe,  el 16 de octubre siguiente,  Henry Kissinger (quien dirigió el golpe,  coordinándolo con la CIA ,  con militares chilenos de ultraderecha  y  con miembros prominentes de la democracia-cristiana chilena),  recibiría el Premio Nobel de la Paz…  
Al año siguiente del golpe,  mientras la dictadura seguía ensangrentando a la nación,  el presidente de EE. UU., Gerald Ford declaraba que los estadounidenses habían actuado “por los mejores intereses de los chilenos” (y,  obviamente,  por los de Estados Unidos…)
Mientras que en 1980 el ex presidente Nixon escribiría:  “Los detractores se preocupan únicamente por la represión política en Chile,  pero ignoran las libertades,  fruto de una economía libre […]  Más que reclamar la  perfección inmediata en Chile,  deberíamos apoyar los progresos alcanzados…” (!)
Y pensar que algunos venezolanos,  olvidadizos unos  e  ignorantes otros, andan aspirando y gritando a los cuatro vientos que venga una ‘solución’ como esa,  para que les resuelva lo que no han podido alcanzar por medio de los votos…
MRA.

La verdadera muerte de un Presidente (Por el Gabo)


(A 40 años del golpe de Estado en Chile y el asesinato de Salvador Allende)
 

 
A la hora de la batalla final, con el país a merced de las fuerzas desencadenadas de la subversión, Salvador Allende continuó aferrado a la legalidad.
 
La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.
 
La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.
 
Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder.
 
Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás.
 
El periodista Augusto Olivares que resistió a su lado hasta el final, fue herido varias veces y murió desangrándose en la asistencia pública.
 
Hacia las cuatro de la tarde el general de división Javier Palacios, logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano.
 
Allende conocía al general Palacios. Pocos días antes le había dicho a Augusto Olivares que aquel era un hombre peligroso, que mantenía contactos estrechos con la Embajada de los EE.UU. Tan pronto como lo vio aparecer en la escalera, Allende le gritó: "Traidor", y lo hirió en la mano.
 
Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil.
 
La foto existe: la hizo el fotógrafo Juan Enrique Lira, del periódico El Mercurio, el único a quien se permitió retratar el cadáver. Estaba tan desfigurado, que la Sra. Hortensia Allende, su esposa, le mostraron el cuerpo en el ataúd, pero no permitieron que le descubriera la cara.
 
Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible.