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jueves, 16 de mayo de 2013

Crisis en España: “A la Puta Calle”


Crisis en España: “A la Puta Calle”

Por Juan Carlos Pereyra
Si a Gilberto Martínez (50 años), cubano, le hubieran dicho lo que iba a vivir en España, no lo hubiera creído, quizás hubiese anotado el comentario en la lista de la propaganda castrista. El pasado 7 de mayo, la policía española procedió a desahuciarlo a la fuerza de la vivienda que habitaba en Alicante, junto a su esposa y tres hijos.
Gilberto es uno de los 115 opositores que junto a más de 600 familiares salieron de prisión luego de un arreglo entre los gobiernos de Cuba y España, gracias a la mediación de la iglesia católica, luego de conversar con las Damas de Blanco.
“Yo solo pido ahora que me manden para Cuba”, demandaba entre sollozos, escribió el reportero de El País.
Con casi 3 años de estancia en la península, Gilberto no ha encontrado trabajo -edad y falta de preparación técnica conspiran contra él- y ha subsistido gracias a que, hasta poco, disponía de 995 Euros mensuales, una parte proveniente de la Cruz Roja y la otra del gobierno. Insostenible para una familia de cinco personas.
Pero “Ahora no tenemos ayudas de ningún tipo”, declaró al citado medio y agrega que si “en Cuba me dicen lo que pasaba en España me hubiera quedado allí”. Otros presos que fueron liberados optaron por permanecer en la isla e incluso persisten en sus posiciones políticas. La salida no fue obligatoria.
El proceso de excarcelación comenzó cuando autoridades eclesiásticas cubanas consultaron, preso por preso, su decisión. Este particular fue comprobado por diplomáticos españoles en el aeropuerto internacional de La Habana donde preguntaban a cada ex-prisionero si viajaban por propia voluntad o habían sido sometidos a presiones. No hay constancia de que alguno manifestara condicionamientos.
Pero todo eso es agua pasada que ya no mueve el molino de sus vidas. Ahora él y su familia ven como su condición de persona ha sido reducida a un número más que añadir a la cifra de desahucios, que el año pasado alcanzaba la cota de 32,500, de los cuales prácticamente la mayoría son ciudadanos nacidos en España. Gilberto y estos miles son personas con derechos, entre ellos la vivienda, que es básico. ¿O no?
“Nos trajeron engañados, estamos en la calle, hemos ido de un sitio a otro y lo único claro es que los políticos se tapan con la misma colcha, y no arreglan nada”, declaró al constatar la cruda realidad. Gilberto anota la falta de ayuda al cambios de gobierno.
Pero el problema no es de partidos políticos, responde a una crisis más profunda en la cual todas las formaciones y banderías tienen responsabilidad: se trata de una crisis sistémica en la que los viajeros de primera clase, como en el Titanic, son los privilegiados para salvarse mediante el reducido número de botes. Eso del 1 por ciento y el 99 por ciento no es un eslogan. Pura realidad.
“Salvar bancos y finanzas, el resto a la puta calle”, comentó a esta corresponsalía un madrileño en una placita amable en la Avenida de San Bernardo. Cuando le cité el caso de los cubanos añadió el trágico de la señora que meses atrás se lanzó de su apartamento; y narró la otra parte de la historia: la de aquellos que tenían sus viviendas bajo el régimen de hipotecas –otros miles, por cierto—y que al no poder pagar pierden todo lo que han ido solventando; los bancos se quedan con las viviendas y más duro aún: al ser ciudadanos insolventes quedan sin crédito en un mundo que se mueve con tarjetas plásticas… “Así es la globalización”, sentenció el interlocutor. Pero el asunto no es la globalización, sino cómo y quiénes la manejan.
El fenómeno de los desahucios ha dado origen a una organización llamada “Stop desahucios”, que ha sido solidaria con la familia de Martínez enfrentando a la acción policial con gritos y denuncias en el barrio alicantino donde residía.
Cuando la policía procedió al desalojo, compatriotas cubanos y ciudadanos españoles miembros de Stop desahucios se opusieron y algunos se enfrentaron a los uniformados. Tres de ellos –dos hombres y una mujer, cubanos- fueron apresados, llevados ante los tribunales y juzgados bajo los cargos de atentado a la autoridad con agravante. La sanción fue menor de los dos años por lo que no tendrán que estar en prisión.
¿Bajo qué techo se cobijará esta familia de compatriotas? ¿Dónde podrán encontrar trabajo en un país en el que más de 6 millones de personas están en paro, cifra que representa el 27,2 por ciento de la fuerza laboral? ¿A qué país de la Europa defensora de los derechos humanos podrá viajar y encontrar donde laborar para alimentar y dar cobijo a su familia? La Eurozona muestra una cifra de 12,1 por ciento de parados, cifra elocuente de un potencial de disidencia considerable.
Fuente: http://bit.ly/13j86Cj

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Misión Vivienda Venezuela y Desahucio de España...Dos gotas de agua...


DESAHUCIO por FERNANDO CARO

Fernando Caro, un artista que da la cara
Este mundo necesita más artistas honestos y solidarios de verdad que hagan ver la realidad de lo que sucede, reivindicando una justicia limpia y ecuánime para todos.
El siguiente videoclip musical es un ejemplo a tomar por muchos de aquellos artistas y famosos, estómagos agradecidos que miran para otro lado ante lo que ocurre en nuestro mundo.
Fernando Caro presenta “Desahucio”, el anticipo de su cuarto trabajo discográfico titulado Los demonios de mi mente, que se pondrá a la venta en Febrero de 2013. “Desahucio”, una canción que, por el triste momento que estamos viviendo, ya está calando muy hondo. La canción cuenta la historia de un matrimonio con dos hijas que están a punto de ser desahuciados. Hace pocos días se grabó en Utrera (Sevilla) el videoclip de esta canción, que termina con una manifestación simulada en la que participaron los representantes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Jerez de la Frontera y Sevilla.
El artista va a donar lo que se genere con las ventas de esta canción a familias que han sido desahuciadas o están en riesgo de serlo, a través de varias delegaciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca como las mencionadas de Jerez de la Frontera o la de Sevilla, además de participar en numerosos actos para recaudar fondos para estas familias.

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lunes, 16 de julio de 2012

España...


   Neoliberalismo  a  ritmo  acelerado

                                                                             Miren Etxezarreta

Desde mayo de 2010 la economía española, debido a su importante problema de endeudamiento, está sometida a fuertes presiones externas, formadas por los mercados, el FMI y la UE.  Un endeudamiento privado, pues el endeudamiento público del Estado español está todavía hoy,  entre los más bajos de los 17 países de la eurozona.

A partir de entonces la economía española está tutelada principalmente por la UE, que se ha convertido en el eje central y dominante en la gestión de la economía española. Desde entonces, la UE exige la implantación de una serie de duras medidas de austeridad y ajuste que, aunque han empeorado seriamente las condiciones de trabajo y de vida de la mayoría de la población, no han resuelto ninguno de los problemas de la economía del país, sino que ésta se ha deteriorado:  el paro crece por encima de los 5,6 millones de desempleados, la atonía de la actividad económica se intensifica y la deuda pública aumenta.

Hace muy poco  -los acontecimientos se suceden a tal velocidad que dos meses parecen un largo periodo-,  el caso Bankia hizo imposible disimular por más tiempo el deterioro de la situación de los bancos y cajas españoles.  Junto a la desastrosa gestión de su crisis, han llevado a destruir toda confianza, si existía alguna, en la capacidad del Gobierno español para gestionar la crisis y de la economía española para enfrentarla. El Gobierno se vio presionado por la UE para que plantease un rescate financiero que fue presentado a la opinión pública de la forma del engaño más burdo que se pueda imaginar, pretendiendo hacer creer que dicho rescate no iba a tener consecuencias negativas para la población.  Además, tras la cumbre europea del 28 y 29 de junio se presentó como un gran triunfo que el rescate concedido para los bancos se llevará a cabo por un fondo europeo (MEDE) que irá directamente a los bancos y  estos serán los responsables del mismo, por lo que no supondrá un aumento de la deuda del Estado.

La UE, tras conceder la línea de rescate hasta 100.000 millones de euros para auxiliar a las finanzas privadas de este país, alarga en un año el plazo para cumplir con las cifras de reducción del déficit.  Pero precisa que -de momento-  el rescate se cargará a la deuda del país,  hasta que se cree en la Unión un ‘supercontrol financiero’,  no antes de fines de 2013,  y que la ejecución del rescate está sometida al estricto cumplimiento de las recomendaciones que la Unión ya había hecho al Gobierno español.  Además, el 10 de julio presenta el Memorando que exige al Gobierno para proceder a la entrega de una parte del rescate con 32 condiciones bien detalladas para el ámbito financiero y algunas más de tipo fiscal.  Y queda claro que a partir de ahora, la troika controlará muy estrechamente la actuación del sector público y las finanzas de este país.

El deterioro de la situación,  la prima de riesgo que no para de aumentar, y la imposibilidad de ocultar la situación, han obligado a Rajoy a presentar en el Parlamento, el 11de julio, las medidas que se ve obligado a tomar para cumplir las condiciones impuestas por la troika formada por los mercados,  el FMI y la UE, y que esta última lidera.  Hasta el punto de que es lícito preguntarse cuánta autonomía le queda al Gobierno español (ahora PP) para gestionar los asuntos del país.

Todos estos acontecimientos, y especialmente los que están teniendo lugar desde que salió a la luz la crisis de Bankia, están generando una sucesión de medidas y noticias que han motivado en la población una situación de desconcierto, preocupación y temor muy acusados. No me dedicaré aquí a reseñar cuáles son estas medidas, pues los medios de comunicación las han transmitido ampliamente. Me limitaré sólo a algunos comentarios sobre todo este proceso:

Muchas y muy variadas medidas que llegan a un recorte de 65.000 millones en dos años: desde la disminución del número de funcionarios, de sus salarios y de una de sus pagas extras, pasando por la reducción del número de concejales, la subida del IVA y de los impuestos medioambientales, la rebaja del subsidio de desempleo… Sin embargo, todas ellas, sin excepción, siguen fielmente el modelo neoliberal de gestión de la economía: liberalización, desregulación, privatización, impuestos a pagar por la mayoría de la población indiscriminadamente, reducción de salarios y deterioro de las condiciones de trabajo.  No nos engañemos.  Que los árboles no nos impidan ver el bosque.  Que la profusión de medidas no nos impida ver la línea fundamental de su orientación.  Todas ellas van dirigidas esencialmente a mejorar el mundo de los negocios  y  a apretar,  a asfixiar a la población en sus condiciones de vida: más despidos, menos salarios, más y más privatizaciones, menos derechos sociales, unos impuestos indirectos totalmente injustos mientras no se tocan de ninguna manera los ingresos de los más ricos,  a quienes se les acaba de conceder una escandalosa amnistía fiscal casi total.  Y un aspecto particularmente preocupante: la disminución de las cotizaciones sociales que sólo favorece a los empresarios y que conducirá directamente a que pronto nos digan que los derechos sociales son insostenibles porque no hay dinero, probablemente preparando un nuevo golpe, esta vez a los pensionistas… Estas orientaciones señalan claramente cuál es la línea de las políticas de la UE:  todas ellas constituyen la estricta continuidad con la esencia del neoliberalismo, que están imponiendo en todos los países miembros, estrechando todavía más las opciones posibles para  estos y convirtiéndose, de paso, en la vanguardia del neoliberalismo mundial.

Pero no hay que considerar que,  dentro del estrecho marco de sometimiento al control de la UE,  el Gobierno no tiene ningún margen. Bruselas manda, es verdad, pero dentro de sus exigencias hay alguna, aunque pequeña, opción diferente:  la reducción del gasto podría hacerse disminuyendo el de Defensa, o la ayuda a la Iglesia católica,  eliminando muchas sedes diplomáticas o de otras maneras,  mientras que el aumento de los ingresos podría consistir en una verdadera reforma fiscal que gravara a quienes realmente concentran el dinero de este país.  Las exigencias de la troika transcurren por la misma estrategia de los planteamientos de los gobiernos sucesivos de este país, que acogen aquellas con docilidad (¿o simpatía?) y a quienes les viene muy bien insistir en los requerimientos externos para llevar a cabo muchas medidas que integran sus propios planes.

Lo peor de todo esto es que estas medidas no sirven para resolver los problemas del país. Es dudoso que se pueda reducir el déficit en los plazos señalados; de hecho, la propia Unión se ve obligada a ampliar los plazos originales ante la percepción de que no es posible cumplirlos, mostrando así, además, que las exigencias de plazos sobre el déficit son totalmente arbitrarias y no existe razón económica alguna que obligue a eliminarlos en plazos tan cortos. Y la deuda es impagable. La banca europea y los inversores institucionales que son nuestros principales acreedores y probablemente instigadores de las medidas exigidas, habrán de aceptar esta realidad en algún momento. Es decir, los dos objetivos supuestamente claves para exigir las medidas no se pueden cumplir.  Pero,  además,  estas medidas empeoran la situación económica del país al hacer más difícil todavía el crecimiento (el programa futuro de 120.000 millones de euros para estimular el crecimiento de toda la Unión mientras se mantienen los duros programas de ajuste es patético y sería cómico si las situaciones no fueran tan graves). Entre todas las políticas dictadas no hay una sola medida que impulse el crecimiento y la mejora de la situación productiva ni comercial del país.  Al contrario, caerá todavía más la demanda, disminuye la inversión y la investigación, se desmotiva totalmente la mano de obra, excepto por el miedo al paro. Se concentra todo el estímulo al aumento de competitividad en el deterioro de los salarios y la situación laboral bajo el eufemismo de la devaluación interna. Las medidas que se imponen son contradictorias, llevan al colapso de la economía y conducen a una situación irresoluble. La opción de pagar por la deuda privada lleva al caos al país, ¿por qué la ciudadanía ha de ser responsable de la deuda privada? ¿A dónde vamos con estos planteamientos?

Un pequeño comentario marginal:  escuchando la sesión parlamentaria de presentación de las medidas que se propondrán para su aprobación en el Consejo de Ministros del próximo viernes, me ha impresionado una vez más (no es nada nuevo, pero en una situación tan tensa y difícil como la actual es más grave) el lenguaje que se utiliza en los foros políticos, lleno de sobreentendidos y eufemismos,  y abundando en una retórica que muchísima gente no entiende y si se entiende es absolutamente gratuita y falsa. El intentar embellecer la naturaleza de las medidas que se están tomando, el pretender justificarlas cuando se saben injustificables, la floritura de las referencias… “Se rebajará el subsidio de paro para no desincentivar la búsqueda de empleo”,  en un país con más de cinco millones de parados que buscan desesperadamente un trabajo,  o “despediremos funcionarios para hacer más eficiente el sector público”,  despidiendo médicos, maestros, bomberos, y así continuamente. ¿Hasta dónde el eufemismo no se convierte en insulto?  No es extraño el alejamiento de la población de la escena política.  Incluso para los profesionales obligados a su escucha, el ambiente y el lenguaje se hacen difíciles de soportar.  ¿No se podría lograr un ambiente de cierta sinceridad en el hemiciclo?  Es verdad que es un detalle menor, pero es todo un símbolo de la vida política de un país.

Es obligado concluir que en esta estrategia existen otros objetivos más profundos, además de los señalados. Y estos no pueden ser más que utilizar la crisis y la deuda como una valiosa excusa para lograr destruir la mayor parte de los derechos laborales, sociales e incluso políticos, que las sociedades europeas han logrado con grandes sacrificios y luchas desde el final de la II Guerra Mundial.  No pueden entenderse estas estrategias bajo otro prisma,  pues aunque para nada importe el bienestar de la mayoría de la población, están suponiendo la destrucción de la capacidad productiva de los países y una enorme concentración de la actividad económica en ciertas zonas, y bajo la propiedad de muy pocos capitales. No se podría entender el entusiasmo de la patronal y los grandes empresarios por estas medidas de otra manera. Una estrategia que conduce al desorbitado freno a la actividad económica y a la consecuente caída brutal de la demanda interna, que está llevando al cierre de miles de pequeñas y algunas medias empresas, al vaciado paulatino de la capacidad de producción de este país, que camina al endurecimiento de esta situación, no puede ser vista más que en el contexto de una permanente lucha de clases, en este caso de ámbito continental; la cual, según Warren Buffet (uno de los mayores millonarios estadounidenses), están ganando los propietarios del capital.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El PESOE y PP se robaron la Constitución....


ESPAÑA, UNA DIPUTADA DENUNCIA QUE EL GRUPO PP-PSOE HA EXPROPIADO LA CONSTITUCION ESPAÑOLA

Hemos repetido en numerosas ocasiones que la población mundial vivimos en estados fascistas disfrazados y ocultados tras la palabra democracia. Cada país se compone de un par de partidos mayoritarios los cuales, carroñeramente se alternan el papel protagonista en su actuación circense disputándose la carnaza cuatrienal que les ofrecen sus amos desde el poder. Paralelamente, cuando hay que hacer una reforma de calado exigida por sus amos y que perjudique enormemente a la población, ambos perros con el mismo collar, rápidamente se ponen de acuerdo en las votaciones acatando las órdenes del poder como acaba de ocurrir en ESPAÑA, SINIESTRA REFORMA DE LA CONSTITUCION: Primero pagar deudas y luego seguir vivos si podeis.
Sin embargo, de vez en cuando aparece por el mundo algún diputado de un pequeño partido que valientemente les dice a los esbirros mayoritarios las cosas en la cara. Este ha sido el caso de una diputada de un pequeño partido español que en una reciente sesión a primeros de septiembre de 2011 soltó las palabras que se ven en el siguiente vídeo.
DESPERTARES
La Diputada R. D. en el congreso en Madrid el 02/09/11: “Hay que reformar la Constitución para protegerla de ustedes
La diputada en el Congreso criticó  duramente al Partido Popular y al PSOEpor no admitir a trámite varias enmiendas que fueron presentadas por los grupos políticos en relación con la reforma constitucional que este viernes se votó en la cámara baja. Además señaló que “el grupo PP-PSOE ha expropiado la Constitución y la democracia española“. “¿Pero ustedes quienes se creen que son?“, preguntó.
Obsérvese como en repetidas ocasiones se intenta hacer callar a la diputada.
Enviado por David